martes, 21 de junio de 2011

La soledad de tu cepillo de dientes


Me he acercado al pretil de los sueños sin alfanje, descorazonado como un mes de mayo. He indultado la laca de las uñas pintadas de cuarzo rosa y marfil. He veraneado en el invierno de tu voz y en la ternura de tu abrazo. He acariciado el flúor de tus pupilas como una luna nueva y dilatada. He secuestrado la canción del segundero. He ungido la noche de purpurina, y decían que eran los lunares de la ciudad. He vendado los ojos de la noche y la noche me lo ha devuelto. Me he estrechado en círculos de fuego. He desafiado el principio oscuro de la cámara y el borde palmípedo del dintel. He arrullado cisnes con el viento crispado en la garganta. Pero tu belleza se revela ahora transparente a la codicia de mis ojos. Mi conciencia es la admonición de un pasado y un adminículo de aseo. Tu amor ha conmutado mi pena a la tristeza. Los árboles parecen más grandes cuando el bosque está quieto, adormecido y en silencio, esperando quién sabe qué invierno. El mar es el trasunto azul de tu nostalgia. Me arrimo a ti porque sé que ningún hechizo puede deshacer el paisaje abrupto de la soledad. Me arrimo a ti porque en mi piel acampó el frío y el dolor se erigió en monumento. Muchas veces para que uno viva, otro tiene que morir, pero hay corazones que salvan vidas. Ya no entras descalza en el cuarto de baño, pero tu cepillo de dientes sigue estando aquí, esperándote.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

8 comentarios:

Ío
21 de junio de 2011, 4:43

"Me arrimo a ti porque sé que ningún hechizo puede deshacer el paisaje abrupto de la soledad. Me arrimo a ti porque en mi piel acampó el frío y el dolor se erigió en monumento."

Me quedo con estos versos, por ser los más hermosos para mí.
Los que les siguen son también muy bellos, y duros, tristes, a la vez.
Un abrazo, Óscar

Ío

Taty Cascada
21 de junio de 2011, 5:44

"Muchas veces para que uno viva, otro tiene que morir, pero hay corazones que salvan vidas"...Muchas veces uno tiene que dejar partir al otro, para que alcance su felicidad, es como morir en vida...."pero tu cepillo de dientes sigue estando aquí, esperándote". Son esos pequeños objetos, que nos hacen sentir la presencia de una persona en nuestras vidas, es algo que va más allá de lo corpóreo, de lo tangible. Es su esencia, su fragancia, su forma de interpretar y sentir la vida...La nostalgia en tus letras Óscar, es belleza adictiva.
Un abrazo.

Isabel Moncayo Moreno
21 de junio de 2011, 7:11

En poesía o en prosa, igualmente la tristeza se hace solemne, hay imágenes destacables y preciosísimas:
"He ungido la noche de purpurina, y decían que eran los lunares de la ciudad. He vendado los ojos de la noche y la noche me lo ha devuelto. Me he estrechado en círculos de fuego."
"El mar es el trasunto azul de tu nostalgia"

Siempre me conmueven tus escritos, se acercan fechas dolorosas...

estoy contigo, Óscar, aunque ahora publique menos, hay cosas que siempre estarán en mi corazón, y tú y Sara, entre ellas.

Un fuerte abrazo.

Gloria Reyna
21 de junio de 2011, 14:04

Esas pequeñas cosas que se agigantan cuando no están.
Hermoso relato de amor.

Liz Flores
21 de junio de 2011, 19:44

Unos sentidos versos en prosa que calan hondo, siempre bellos desde su tristeza. Son muchos los pasajes que me han gustado, como este:

"Los árboles parecen más grandes cuando el bosque está quieto, adormecido y en silencio, esperando quién sabe qué invierno."

Qué grande es la ausencia cuando la vemos desde un pequeño objeto que le pertenecía al ser amado.

Es cierto que muchas veces "para uno viva, otro tiene qué morir" como también es cierto que al morir uno, mueren dos, aunque te siga latiendo el corazón.

Lamento que junio te traiga pesar.
Un fuerte abrazo.

Gloria Reyna
22 de junio de 2011, 5:52

Gracias por tu comentario.
Evidente que estoy en tu blog como discípula.
Un placer leerte.

Marisol
26 de junio de 2011, 20:31

He encontrado frases hermosas al extremo, y sabes que se me estruja el corazón cuando leo cosas como:
'He veraneado en el invierno de tu voz y en la ternura de tu abrazo'
'He secuestrado la canción del segundero'
'Los árboles parecen más grandes cuando el bosque está quieto, adormecido y en silencio'
'El mar es el trasunto azul de tu nostalgia'
Nadie habla mejor de la ausencia que tus escritos, que duelen desde cada vocal, en cada letra. El final es desgarrador:
'Ya no entras descalza en el cuarto de baño, pero tu cepillo de dientes sigue estando aquí, esperándote'
Sé que no existen palabras de consuelo, menos aún estos días. Las personas tan sensibles y de tan gran corazón como el tuyo, no deberían pasar por esto.
Hoy dueles.
Un abrazo trístico.

onitsed00
27 de noviembre de 2011, 18:49

He estraviado la poca cordura que me quedaba, y en medio de la noche la luz de tu faro me guió hasta tí...

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