jun
18
Nunca lo sabremos
Las almas se despiden con música. La música hace a las almas volar. Las almas con música nos dicen adiós, y nosotros les decimos: almas celestiales que con música celestial os despedís, ¿adónde voláis?
Qué triste acabar así. Qué triste acabar ahí. Enterrado. Emparedado. Qué suerte. Los muertos no necesitan respirar.
¿Qué consuelo queda cuando un alma joven se nos va? No hay explicación. Nos hiere de muerte.
El tiempo ya no cuenta para nosotros cuando nosotros hemos dejado de contar para los demás.
Es la liberación del deber y la responsabilidad. La extinción de la conciencia. Romper las cadenas, su última atadura. Doblegarse a su voluntad. La conciencia manumisa grita libertad.
¿Qué es la Nada para alguien que siempre ha sido algo? Puede que una liberación. Puede que una fatalidad. Imposible de concebir. Imposible de imaginar. Sobrepasa nuestros límites, nuestro humano entendimiento. Debe de ser como empezar a leer una pirámide de números y de pronto dejar de contar.
Nunca lo sabremos.
© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Qué triste acabar así. Qué triste acabar ahí. Enterrado. Emparedado. Qué suerte. Los muertos no necesitan respirar.
¿Qué consuelo queda cuando un alma joven se nos va? No hay explicación. Nos hiere de muerte.
El tiempo ya no cuenta para nosotros cuando nosotros hemos dejado de contar para los demás.
Es la liberación del deber y la responsabilidad. La extinción de la conciencia. Romper las cadenas, su última atadura. Doblegarse a su voluntad. La conciencia manumisa grita libertad.
¿Qué es la Nada para alguien que siempre ha sido algo? Puede que una liberación. Puede que una fatalidad. Imposible de concebir. Imposible de imaginar. Sobrepasa nuestros límites, nuestro humano entendimiento. Debe de ser como empezar a leer una pirámide de números y de pronto dejar de contar.
Nunca lo sabremos.
© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
1 comentarios:
Siempre he admirado tu filosofía. Esta entrega, que es una conversación contigo mismo sobre la vida y la muerte, evidencia ese dilema sobre la dicotomía del ser que tantas veces te invade, e invita al lector a pensar:
"El tiempo ya no cuenta para nosotros cuando nosotros hemos dejado de contar para los demás."
Te sigo. Un abrazo
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