Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

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martes, 21 de septiembre de 2010


Corté el sépalo rozagante
que sobresalía en la floresta de tus labios
con el zarcillo de la lengua,
y libé tu rocío, el alburno y la inocencia
hasta que me sangraron las metáforas,
pletóricas de pífanos y pétalos.

Ascendimos como una espiral
por la caracola del beso,
y nos fundimos en un océano fractal
de purpúreas sinestesias.

Escuché a tu piel clamar mi nombre
en un espejo convexo, olí tu voz en la distancia
y se abrió el mar en miles de cielos.

Todos eran nuestros.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

lunes, 15 de marzo de 2010


Hoy la luna riela sangre
en el espejo cóncavo del agua,
mientras la muerte perfuma de acíbar
los pétalos rojos de la noche.

Las arañas tintinan en el techo
una letanía de cristales
y sus reflejos irisan mi cara
de luces y sombras.

Un aroma a decadencia envisca el polen de las flores.
Los insectos zumban con el calor asfixiante del desierto.
No hay vida en este avispero de recuerdos.

Abro la boca,
quiero decirte algo,
como que te amo y que sin ti me muero,
pero no sé hacerlo, no puedo.

Un nudo de tristeza atora las sílabas en mi garganta.

La eternidad se escribe en los cálidos colores de una mariposa
que aletea intrépida en la tormenta de mis sueños.

Me siento impuro,
con el alma negra, encharcada,
como un albañal que sangra miasma.

¿Cuándo fue que perdí mis alas?
¿En qué momento dejé de volar por los penachos de tu horizonte
para hundirme en la brea de este mar salobre?

Sólo tú podrías depurar mis aguas estancadas
con el remanso de tus manos.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

lunes, 22 de febrero de 2010


aplícame la ley de que el sexo se crea y no destruye
o acaso transfórmame, hazme sentir cometa
‘Hazme sentir cometa’, Sara Álvarez


Espigada sobre el ancho campo de amapolas,
arracimas pétalos en un canasto con dedos silvestres, de canéfora,
mientras yo reclino mi cabeza en una nube violeta
y me embriago con el opio que en dulces vapores
sale de tu boca, dulce néctar.

Exhalas volutas que llevan escrito tu nombre, como galletas de la fortuna:

......S
a ........ .a
......r

Y al tragármelas, mi nombre forma uno con el tuyo:

......S....c
a....O....a
......r

Somos la rosa y la roca.

–Y pienso, mordiendo una brizna de hierba,
que no hay triclinio más cómodo que tu regazo,
ni humo más aromático que el que sale de tus labios–

Elévame a las insondables regiones de tu reino.
Llévame a tu etérea presencia.
Hazme volar con tus manos de cometa,
que he mojado mi dedo índice en saliva
para que me diga por dónde sopla el viento.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

domingo, 14 de febrero de 2010



del derrame flébil del reflejo de la Luna
'Tiemblan las amapolas', Sara Álvarez

Hoy los colores tiritan en el albero de tus ojos.
Tiemblan las amapolas y las rodillas
cuando nuestros lirios se c
..............................u
..............................e
..............................l
..............................g
..............................a
..............................n del trapecio del beso,
con aquel movimiento que nadie nos enseñó
ni aprendimos,
pero que tantas veces ensayamos
y repetimos,
en la perfecta coreografía de los pétalos y la sangre.

En nuestras bocas concurren
el s
......e
.........s
...........g
.............o
...............pronunciado de la lluvia,
........................................el derrame flébil de la luna,
....................aeram al ed acaser al

Me perdí en la angostura de tu abrazo
entre hebras de musgo y cabellos rizados.

Te debates como un rayo de luz en la celosía de mis dedos,
y mis manos, en penumbra, se bifurcan… en tu espalda
..............................................… como dendritas
..............................................… pulsándote la tecla del espasmo.

Te oigo, te siento con un escalofrío que agita mi columna de cerezas.
Ese soplo de aire que me eriza el vello de la nuca eres tú, siempre tú.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

jueves, 28 de enero de 2010


Bésame como besan las espinas de las rosas,
hundiéndote en la piel con el alma afilada y candorosa,
sin tregua, con pasión y la sangre a flor de pétalo,
celebrando el triunfo de la carne
con las lenguas enroscadas en el estigma de las flores.

Muérdeme incisiva, fervorosa,
con colmillos yugulares,
que corten tallos y abran corolas,
buscándome el pulso en los latidos del cuello
como dientes que devoran granos de maíz
–¿quieres bailar conmigo esta mazurca?–,
con el dolor de dos cuerpos que se aman
y se acoplan,
y la pátina simiente del sándalo rojo
esparcida en la fragancia de la muerte,
y la pulpa desgarrada
en la fruta madura de tu vientre.

Te amé como la uva a la parra,
y fuiste vino en la vendimia de mis manos.

Luego la embriaguez hizo que tintineara mi lengua de cristal
en un brindis de labios.

Chin, chin.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

jueves, 26 de noviembre de 2009


Hoy, 26 de noviembre, es tu cumpleaños.

Hoy cumplirías 28 años,
y aunque no estés aquí para celebrarlo,
yo celebro cada día tu nacimiento como el mayor de los milagros,
como el nacimiento de Venus o la Creación del universo,
y no me olvido de que hoy es una fecha señalada en el calendario,
porque tal día como hoy viniste al mundo,
entre acantilados y musgo,
un mundo del que aún no te has ido,
pues vives en mí,
habitas mis células y mis hematíes,
y me miras desde el Faro,
con los codos apoyados en el balaústre
y el foulard ondeando al viento.

Vamos a contar hasta 28,
y cada segundo que pase será como un beso en flor,
y cuando llegue al final,
cerrarás los ojos y soplarás los 28 pétalos
que he depositado en tus manos,
con amor,
uno por cada año que viviste para hacerme feliz,
uno por cada sueño que acunaste en mí,
y así, al volar como cometas en el aire,
se cumplirán todos tus deseos,
que también son los míos.

No te olvido, Sara.
Eres mi Amor, mi Paraíso Perdido.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

martes, 29 de septiembre de 2009


Puedo morir por tus ojos llenos de vida
o en el presagio que surge de tu manantial de pétalos.
'Insisto en morir en tus labios', Sara Álvarez


En el aljibe de tu boca
fui una vez zahorí,
y de tu manantial de pétalos
a sorbos lentos bebí.

En el estanque de tus labios
cual nenúfar florecí,
y tus senos, lirios blancos,
fueron en mi boca carmesí.

Con esta corola de besos
yo te corono, mi hurí,
una guirnalda para tus sienes
y un vestido de organdí.

Son tus cabellos amapolas
bajo un aguacero de abril.
¡Ven a mí, linda canéfora,
ven a mi Arcadia feliz!

Que traigo juegos florales,
zarcillos y festones del maní,
canastos con arándanos,
grosellas y ajonjolí.

¡Ven, Sara querida,
que sin ti es baladí!

---

Hoy que ya no estás
tus aguas mansas aún manan en mí,
y mi gaznate no sabe de la sed del desierto
desde el momento en que te conocí.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

lunes, 20 de julio de 2009


Ella se cortó las muñecas,
y le sangraban pétalos de rosa,
y la bañera era una crátera de vino,
y en el vino flotaba un libro de poemas.

Yo me lo bebí,
hasta el último verso empapado en su sangre,
y me embriagué de su dolor hasta hacerlo mi poema.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.