Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

lunes, 15 de marzo de 2010

La luna riela sangre


Hoy la luna riela sangre
en el espejo cóncavo del agua,
mientras la muerte perfuma de acíbar
los pétalos rojos de la noche.

Las arañas tintinan en el techo
una letanía de cristales
y sus reflejos irisan mi cara
de luces y sombras.

Un aroma a decadencia envisca el polen de las flores.
Los insectos zumban con el calor asfixiante del desierto.
No hay vida en este avispero de recuerdos.

Abro la boca,
quiero decirte algo,
como que te amo y que sin ti me muero,
pero no sé hacerlo, no puedo.

Un nudo de tristeza atora las sílabas en mi garganta.

La eternidad se escribe en los cálidos colores de una mariposa
que aletea intrépida en la tormenta de mis sueños.

Me siento impuro,
con el alma negra, encharcada,
como un albañal que sangra miasma.

¿Cuándo fue que perdí mis alas?
¿En qué momento dejé de volar por los penachos de tu horizonte
para hundirme en la brea de este mar salobre?

Sólo tú podrías depurar mis aguas estancadas
con el remanso de tus manos.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

7 comentarios:

Yoko-Tomoto
15 de marzo de 2010, 17:35

Creo que este poema es uno de los más tristes y oscuros que os he leído.

Vuestro dolor hace caudales de sangre en una melancolía que os angustia porque vos pareciera perdido sin ella, vuestra dama, en esa nostalgia inundada de recuerdo sin embargo "No hay vida en este avispero de recuerdos".
Ellos no alimentan o hacen sentiros mejor, porque vos quiere realidad, donde vos pueda deciros lo que a vuestro corazón atormenta.

Amigo, un amor tan puro, solemne no puede llevaros a sentiros "impuro,
con el alma negra, encharcada,
como un albañal que sangra miasma"

Ánimo apreciado poeta, que "La eternidad se escribe en los cálidos colores de una mariposa
que aletea intrépida en la tormenta de mis sueños."

Observo cambios en vuestro blog, vuestro color verde lleno de natura. Ese verde que se difumina con un rayo que parece ser el sol podría asemejar la esperanza, se logra una amalgama de colores muy bella.

Solo vuestra descripción del blog se pierde un poquito. Sonrío.

Gracias de corazón por vuestros valiosos comentarios hacia mis escritos. Sos muy amable.

Un fuerte abrazo
Alejandra

Liz Flores
16 de marzo de 2010, 2:46

Qué poema más doloroso, las imágenes congelan el alma y las palabras.

El segundo verso, pese a que me dan horror las arañas, lo encuentro bello y tierno con esos reflejos de cristales sobre tu faz, a la vez denota soledad.

"Un nudo de tristeza atora las sílabas en mi garganta." este verso huérfano es muy significativo y se enlaza perfecto al párrafo antecesor.

Esto es precioso:
"La eternidad se escribe en los cálidos colores de una mariposa
que aletea intrépida en la tormenta de mis sueños."
Si que son poéticas las mariposas, verdad. Y siendo tan menuditas nos impulsan a querer volar tan libres y dispuestas como ellas.

Saberse sin alas duele, pero todo es un proceso. Tarde o temprano se abandonará la crisálida y resurgirán los vuelos.

Estoy de acuerdo con lo que dice tu amiga Alejandra, una devoción tal de tu amor a Sara no debería hacerte sentir "albañal que sangra miasma." pero estos oscuros versos se cristalizan con tu cierre y la purificación en manos de tu amada.

Una hermosa poesía sin duda Óscar, cala sentidos, emociones, sensaciones, silencios.

Un gran abrazo, querido amigo.


PD: Lo repito, se le ve muy bien al blog, te esmeraste por hacerlo lucir bonito.

Clara Schoenborn
16 de marzo de 2010, 12:14

Este poema lo leo como un retrato hablado, íntimo y doloroso. Tal vez el mejor homenaje que podría hacérsele sería el silencio, pero entonces, no sabrías que has llegado a la sensibilidad del lector hiriéndola con tu arte imbuido de melancolía. Un abrazo Óscar.

Fausto
16 de marzo de 2010, 16:04

Óscar, me gusta mucho ésta última parte y es que me llego a identificar plenamente con ella. Es curioso me fijo demasiado en las manos de una mujer, sobre todo porque de ahí brotan eternas caricias.

"Sólo tú podrías depurar mis aguas estancadas
con el remanso de tus manos."

Deberías pensar un poco en esto:
¿Qué será ese dolor tan intenso que has reflejado últimamente?

Saludos.

Esencia
16 de marzo de 2010, 20:02

Aire estético renovado el de tu blog...y letras con el perenne sentimiento que llevas dentro... una vez más abriendo metáforas en abanico de todas las sensaciones emocionales y sentimentales que llevan tus venas.

Saludos, siempre esencia.

pepita
16 de marzo de 2010, 23:26

Hermoso poema , con esas imágenes de dolor que penetran en el sentimiento que ,a pesar de la tristeza se disfruta la belleza poética
un abrazo

Marisol
18 de marzo de 2010, 2:52

Has tejido expresiones intensas y hermosas, mágicas como ese 'espejo cóncavo del agua' o 'los pétalos rojos de la noche'

Las arañas, me recuerdan aquel poema primero que le dedicaste a Sara, 'la araña, incansable como la parca, teje la tela que late en el fondo de mi alma', ahora en una poesía de tono más gris, pero no por eso menos hermosa.

También destaco este verso:
'No hay vida en este avispero de recuerdo'
Tu facilidad para lograr metáforas que desgarran, es impresionante.

La impotencia de no poder decir 'te amo' que se filtra en la siguiente estrofa, duele como una herida que se abre siempre más, en vez de curarse.

El cierre no tiene desperdicio, y aunque la poesía es una explosión de dura melancolía, tiene una gran dosis de lirismo, que la hace hermosa en toda su extensión.

Por cierto, has puesto guapo al blog, sin quitarle el color musgo que lo caracteriza.
Un gran abrazo.

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