Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Todos tus nombres


pero no te importe, no, da igual cómo te llame.
(Desnudo, Amor, Musgo, Ave)
'Te llamaré Desnudez', Sara Álvarez


Acuclillado en la pupila de la noche,
observo el baile de las estrellas.
Algunas son fugaces,
como el rumor de la falda que oscila
al vaivén de las caderas;
otras, supernovas, explotan en la oscuridad
como un lunar postizo en la comisura de la boca
que se desprende dejando la sombra albina de una estela.
Todas lucen hermosas vestimentas,
con volantes, drapeados y lentejuelas,
brazaletes de diamantes
y aretes de perlas,
pero de entre todas las beldades que iluminan nuestra esfera
con su donaire y prestancia etéreas,
tú eres sin duda la más bella.
Ninguna resplandece tanto,
ninguna refulge con tanta grandeza.

Me sonríes con el vuelo peregrino de una lágrima,
y en tu ceja se enarca la imponderable compostura del viento.

Aún conservo en mi boca la sal de tus labios,
tu aliento calinoso, como vapor de agua que asciende por la médula,
y ese último beso biselado que inyectó en sangre mis pulmones.

He aprendido a re(su)citar de memoria cada uno de tus nombres:
libélula, mariposa, hada, falena.
Da igual cómo te llame; tú siempre me respondes
con la palabra correcta.

En todos vuelas,
en todos eres música
y en todos te sabes poesía,
como una canción que nunca acaba,
como una eterna melodía.

Cuando paseo por la playa a la luz postrera del ocaso
oigo tu nombre en cada concha nacarada que barre la marea,
te veo en cada ostra que esconde celosamente una perla,
y al mirar al firmamento, leo tus iniciales en cada constelación de estrellas.
Cada destello en la noche ilumina una letra de tu nombre,
como un rótulo de neón: Sara, siempre Sara.

Nunca querré tanto otro nombre.
Nunca lo pronunciaré sin tristeza.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

9 comentarios:

Yoko-Tomoto
18 de marzo de 2010, 0:20

Puedo al leeros componer en mis pensamientos una melodía, una sutil con magia de estrellas a vuestra dama. Sonrío.

Me gusta mucho la forma tierna y delicada con la que vos la describe, la admira. "Es vuestro cielo que tiene nombre" y es maravilloso porque de él surge la inspiración a vuestra pluma.

Siempre me ha gustado la astronomía y vos la retoma de manera muy bella. Personalmente no soy afecta a la joyería, por ello me fascinó que ella resaltase por encima de cualquier alhaja que pudiese portar cualquier otra estrella. Porque en vuestros ojos brilla su esencia, su amor, sus palabras, su recuerdo más allá de cualquier otro destello. Sublime.

El viento, mi antiguo elemento predilecto hace presencia en vuestro poema de manera hermosa donde ella prevalece entre todos vosotros:

"Me sonríes con el vuelo peregrino de una lágrima,
y en tu ceja se enarca la imponderable compostura del viento"

El viento, cómo me gusta, porque es el conducto de la música hasta los sentidos, y así ella al ser vuestra música, como eterna melodía prevalece en vuestros sentidos.

"En todos vuelas,
en todos eres música
y en todos te sabes poesía,
como una canción que nunca acaba,
como una eterna melodía."

Hermoso nombre, Sara.

Con aprecio
Alejandra

Mery Larrinua
18 de marzo de 2010, 0:44

Cuanto sentimiento en cada verso!
un abrazo

Mery Larrinua
18 de marzo de 2010, 0:47

hermosa mision la de tu blog!!!!!

Liz Flores
18 de marzo de 2010, 1:41

Tus elegías me gustas pero ¡ah! cómo duelen, en cambio este poema está precioso, tan delicado me ha parecido, como si su estructura fuese de crístal. Desde los versos de Sara, que he de decir, sin desmerecer a las otros que has citado, han sido los que más me han gustado.

Difícil reconocer a tu amada entre tanto brillo estelar. Una belleza de poema Óscar.

Un fuerte abrazo.

@ngelluz
18 de marzo de 2010, 2:24

Mi querido Óscar, me dejaste sin palabras, sin algo que comentar, este sin duda y muy personalmente opino, es el más bonito y el que me ha llegado por completo, haciéndome un nudo en la carganta.
No soy tan buena como tú analizando estrofas, ni versos, simplemente leo y me hago imágenes que mueven con sus escenas la fibra emotiva de mi ser.

Gracias por compartir tus sentimientos hecho letras.

Besitos de admiración y muchísimo cariño...

Marisol
18 de marzo de 2010, 3:39

La primera estrofa, me hizo volar en medio de esas constelaciones, cuyas imágenes se descubres fascinantes, y llenas de luz.
La sonrisa y la lágrima, a pesar de su antagonismo aparente, tienen una esencia común, a mi entender.
Me gustó esa 'imponderable compostura del viento' y por su puesto el 'beso biselado' todo un descubrimiento.
El juego en re(su)citar es de lo más interesante, y claro los apelativos de Sara, le calzan a la perfección: libélula, mariposa, hada, falena. Porque Sara a dejado de ser nombre, y ahora es tan poesía, que se recita.

Un poema muy tierno, sin duda, que estremece todas las células del cuerpo en su lecctura.

Un gran abrazo.

Águeda Torrado
18 de marzo de 2010, 7:38

éste me ha causado la impresión de fuerza... mucha más fuerza y emoción de los otros versos que he leído en el blog!!

Bonito tuneo también, por cierto.

Un saludoooo

Esencia
18 de marzo de 2010, 7:48

Pronunciado a boca llena y corazón abierto, que en sus oídos se escuche con la misma alegría que tu alma lo pronuncia... re (su) citar seguro es un bálsamo para ambos.

Muy hermoso, de veras que sí.

Saludos esencia.

Clara Schoenborn
19 de marzo de 2010, 12:31

Qué bella semejanza entre la noche y tus sentimientos y el recuerdo de tu amada fulgurando en medio de ellos. Es con maestría que transmites fielmente esa tristeza y ese dolor. Un abrazo fuerte.

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