Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

viernes, 22 de junio de 2012

Pústula de luz, sol amniótico











Mi infierno es un cielo violáceo de nubes
desgreñadas, unas nubes de hirsutos vellones,
juguetonas y volubles, como niñas que aprenden
a pintarse los labios delante del espejo, de mujeres
con corazón de taxímetro y parking subterráneo
y medias de rejilla y lengua procaz que zigzaguean
la calle como sombras astilladas, sombras soñolientas,
ateridas de frío, de vértebras flotantes y uñas mordidas,
sombras perfiladas en una noche recortada del asfalto,
apaisada, nictálope, febril, reptil, rapaz, sombras chinescas,
huesudas, de una muerte sin contornos, difusa y amanerada,
que retrocede prematura, como un percebe renegrido
en el cielo de la boca.

Tu cielo es un eufemismo de mi infierno,
sólo que más tierno y lacustre, un cementerio
de neón, una luna flébil y oblonga, como ese
rayo daltónico que columbra el espacio entre
dos cejas o una crespa de luz que alborea el ojo
cuneiforme de la noche y remeje la cometa
siempre tersa del estanque.

Mi amor es una brújula hemofílica,
un pie insinuado a la lluvia,
una entropía de colores,
una estrella sin aristas,
la aféresis del tiempo,
una pústula de luz en la piel brumosa de la luna,
una grieta en el espacio,
el canto rosicler de la aurora,
el ajimez del crepúsculo,
unos dedos andariegos,
una jerga amotinada,
un orgasmo de pétalos junto al oído,
el alcorque de los árboles que esputan hojas al otoño,
las muescas de la peonza que nunca deja de bailar.

Tu amor es un paisaje de casas encaladas
y puertas de añil, la piedra achicharrada
donde el sol se ovilla como un esqueleto
refractario o una lagartija borracha.

Nos besábamos en fase lunar, y el beso
decrecía como un sol amniótico
en la danza de las lenguas o una oblea
elástica en la depresión del ombligo.

Te alejas poco a poco, como un beso rojo
en el ángulo muerto del retrovisor. Somos
volutas de humo y nos deshacemos en el aire.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

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