Una moneda lanzada al aire
02:55 | Author: Óscar


Izó la lluvia con su estandarte de estrellas. En lo alto, la luna rielaba como un paraguas tachonado de perlas o un azucarero manirroto, y las gotas de un azul celeste, translúcido, casi hialino, pendían en meridianos de seda. El Céfiro despeinaba los árboles, y Calíope abanderaba ráfagas de té. ¡Qué inmenso era el oleaje del cielo visto a través del ojo de un alfiler! ¡Cuántas galaxias derramadas sobre el hombro saledizo de la noche! Se hubiera dicho que una araña hiperbólica tejía redes de lluvia sobre aquella ciudad lampiña, volteada de sombras. Y sin embargo, no había paz en la tormenta ni magia en el sombrero; tan sólo un agujero que daba la vuelta al bolsillo desprovisto de cuña y troquel. ¿Cómo, pues, tintineaban los besos allá en la acera y los semáforos bizqueaban ahítos de limón? ¿Qué fue de aquel sol de la infancia, pájaro de miel que anida en la tormenta, tronera donde aúlla el viento?

Para aquella chica de tez de calostro, el tiempo transcurría silente, ampuloso, ligeramente amanerado. Un mohín biselaba el relieve de sus labios dándoles un aire satisfecho; y sus ojos, de tan risueños, parecían dos rayas negras peinadas al albur. Liviana como un pálpito –y acaso igual de incierta–, tenía la expresión lisonjera del ciempiés y la apostura de una cariátide tamizada por la arena. Sus manos apenas sostenían la balanza del viento, y en los dedos de los pies le cosquilleaba una canción. El cabello, húmedo y fosco, ondeaba sin compás, como el dragón que serpentea albores en una hélice de fuego. Sólo un ganso o un faisán habría adivinado el caudal de su simiente.

Ninguna voz rugió como la escarcha ni hubo corrillo en el soportal; tan sólo silencio, un silencio terco y pertinaz, como el que precede al trueno que lagrimea relámpagos, a intervalos de cebra. Porque siempre supo que soñar era como contar estrellas en la noche. Indescriptible. Interminable. Un universo aleatorio. Una moneda lanzada al aire.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

*Este relato es fruto de la colaboración con la ilustradora Clara Varela, y se enmarca dentro del proyecto coral Escríbeme una ilustraciónhttp://escribemeunailustracion.blogspot.com/.
El vuelo del trapecista
05:58 | Author: Óscar














*Trapecista by Sidiuss

no fluye el mar en la garganta
ni hace presa el orgasmo

tiemblas como un sol epiléptico
con el cardumen ansioso de gándaras
                   y la voz asomada al cuello

el tren apaga la sed de fuego del raíl
donde la noche es un hombro lastimoso

                –es inútil descalzarse de féretros los labios–

lágrimas como polvo de ángel
en los bajíos de la tristeza
tierra en los ojos cenizas de un osario

sombras que caminan sin zapatos
                                     contrabajo
sombras despellejadas          arrastrando infamias

despiece de versos
                  diáspora de mariposas
                         crespones a luz de gas
                  sangre moteada de sangre

                        el vuelo del trapecista

     parece que va a nevar,
                                       musitan los pájaros derretidos
     en la linde de los bosques

desovillas un esqueleto en la tramoya de tus manos
   –desierto rojo sílice–
y tus manos rozan la ataraxia de mi libertad

el éxtasis de la begonia
fulgura coruscante
sin tiznes ni birretes

y en la cascada cloquea la voz del oráculo
diáfana como el agua
                                 acaso primigenia

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Besos conversos y abocados
04:04 | Author: Óscar











Imagina un mar que ciñe las olas
con su hebilla de plata y su miriñaque
de aljófar. Imagina una tierra que prensa
los ritos oceánicos de iniciación, o el ojo
crudo del pez fuera del agua, elíptico como
un zigurat desahuciado de pájaros. Imagina
un sol efebo con bardas de niebla y cinchas
de ajonjolí, o el aire erial de la tormenta. Aliña
el añil a la alheña. Imagina un arpa con rayos
de luna que al puntear estremezca al cigoto
en su matriz. Imagina un mar cauterizado de
lágrimas, o al asterisco preso en su corchete.
Imagina una soledad asolada de dédalos o
la oda del aedo. Imagina el sueño añil de la
ballena y el cuerno helicoidal del unicornio.
Imagínalo y entonces podrás decir que eres
vate en Tebas, Marsias, Apolo o Heliogábalo.

Nada sabe mejor al poeta ateo que
unos besos con versos y a bocados.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Corcel de versos
04:28 | Author: Óscar











Tus labios.
Cuando me hablas son
un ballet de rosas, la
etopeya elocuente del compás.
Si callas se dobla el viento
y el abrazo zozobra.

Una bruma cinérea amortaja las luciérnagas
como el ciego pestañeo de un caballo
de ojos negros y opacos
que lleva el beso infinito de la muerte
impreso en las costillas.

Bebo la noche como un vaso sin fondo,
.......desenvaino de la espada el tahalí.

–la noche es un llanto cristalino,
el refugio doloso de la luz–

Algún día mis palabras,
puestas una encima de otra,
alcanzarán la luna
y viajarán por las estrellas
como un corcel
enjaezado de versos.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Un grito en el universo
04:52 | Author: Óscar








Hay bujías en la noche
y cárceles de dedos.
Hay más luces en el cielo que luceros.
Hay más heridas en tu pecho
de las que mis dedos pueden contar.

Las raíces de tu árbol
se expanden por mi tierra
desmembrada
como un grito en el universo.

Un día serás consciente de tu mortalidad
y amarás cada partícula de luz
que halague tu sombra,
cada rayo de sol que queme tus labios
con mi nombre en tu boca.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.


Las luces han muerto
04:16 | Author: Óscar











Incluso los relojes parados dan dos veces al día la hora exacta.
Proverbio

Ahora que las luces han muerto de ayuno
y la oscuridad es tan sólo una bombilla ciega
o un filamento roto, un fleco indefinido
e indefinible del sueño,
presiento una voz avezada al otro lado
del espejo que alienta tu nombre.

Tú me miras en el 13;
yo te miro en el 31,
y ¡carambola!
Nuestras miradas chocan
como bolas de billar
en la tronera.

Y me dirás:
No hay más vida en estos ojos
que un diluvio de versos.

Y te diré:
Cómo olvidar el tacto amable de sus muslos,
su húmido gineceo,
sus ojos lacustres,
su cabello meduseo,
el rebalaje de su lengua
–aquel ir y venir incesante de besos–
y su boca de sirope de fresa.

La tristeza tiene voz de alcancía
o hucha rota, de semáforo
intermitente o lluvia ambarina.

Somos dos líneas paralelas
que siempre van juntas
y nunca se tocan.
Somos dos círculos concéntricos
anillados a un mismo tronco,
la raíz cuadrada de un bolero.

No tiene pies el tiempo para echarme una carrera.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Los que nunca vieron el sol
07:24 | Author: Óscar











A veces pienso en los poemas que podría componer
con todas las palabras que nunca te dije,
con todos esos mensajes que nunca te escribí
–o que escribí en mi cabeza, pero no me atreví
a enviarte por miedo, orgullo o vergüenza–.
Son los hijos engendrados en la oscuridad,
los que nunca vieron el sol,
los que murieron sin alzar la voz
en un silencio claudicante.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Sueño intranquilo
04:52 | Author: Óscar











Desde anoche no ha dejado de llover. Tras los cristales
llueve como el sueño intranquilo y porfiado de un cíclope.
Nadie conoce el misterio insondable de la lluvia, por qué
cae de lado si sopla el viento o se hace lábil pájaro en las
manos. Es noche cerrada, llueve y no me canso de mirar,
mientras la luna, esa efélide blancuzca en la danza macabra
de la noche, hilvana, cual Cloto, los hilos de agua que penden
ojizarcos.

.......................Tu amor es lluvia que no moja, párpado cerrado;
.............mi amor es un relámpago que perdió la luz,
......el temible cometa ensangrentado.

Y pienso que ya no nos hablamos, que la voz
es fugitiva, como tu lluvia o mi noche; y que
la memoria es un lodazal, jirones de recuerdos o
miríadas de gotas pegadas, como insectos, al cristal.
La voz desteje la palabra en charcos de metal fundido.
Ya no compartimos el fuego insomne de la palabra.
Ya no bebemos del mismo grial.
Algún día moriremos y nunca lo sabremos.
Después de todo, quizá sea mejor así.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Amor es
04:55 | Author: Óscar










Amor es la inflorescencia en umbela de los labios
que se llueven sinalefas, el manglar opíparo de la nuez,
la sílaba pegada al paladar, tu voz de gramínea, las lenguas
zangolotinas que se aguijonean como abejas denodadas,
besos de racimo, amor de cáliz y corola, dedos en la espalda
que se explayan como dendritas o vulturnos, fluido que mana
ubérrimo, gemido de rosa cortada, clímax seminal, estambre
cotidiano, picadura de cascabel, polen para los alérgicos.

Amor es adelantarse con el pensamiento a la palabra,
pensar en eucaliptos y decir koala.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
El origen del mundo
07:09 | Author: Óscar












Sólo tú eres capaz de modular la frecuencia del universo en un poema,
contraerlo en tus entrañas y luego botarlo como un barco a la mar.
Desnudo. Sin la retórica de la nieve. Revestido por la arquitectura efímera
de la piel. El llanto perentorio que ondula en la garganta. Umbral de vida
y muerte, postigo membranoso, eterno himeneo, zaguán de la inocencia.
¿Cómo haces para fraguar un cielo de una chispa de color?
¿En qué alambique destilas la vida? ¿Cuál es el secreto de tu orificio
angosto, ese crisol de lenguas, Babilonia prolífica y feraz? Muchos te han
escrutado, pero nadie ha penetrado aún en tus misterios eleusinos.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Seppuku
05:24 | Author: Óscar













Cuando la luna de tu hombro
se tercie en una alondra
y la escarcha procure
el vuelo de la paloma,
no habrá cantos de sirena
ni cera en los oídos.

Cuando caigan las estrellas
en el sayal de los sauces
y manteen al alba su luz tornasolada,
nadie bramará más que esta pavana.

Vendrás a mí llorando –Andrómaca desconsolada–;
los ojos arrasados como templos de Ilión.

................–gloria a los caídos–

El mar te arropará en un catafalco de lirios blancos,
y te dejarás arrastrar por la corriente, hoja bonancible.

¿Qué es este amor sino un universo desdoblado,
un parche descosido o una lágrima deshilachada
en la madeja del océano?

................el amor, todo locura;
................al cuerdo cordura,
................y al loco lo cura.

Los maniquíes nos miran con ojos púnicos, de verde berilo;
sus besos son salados como las ruinas de Cartago.
Tienen tu nombre fruncido en la frente y les baila una ceja.

Soy Empédocles en el Etna y desafío la ascesis de tu fuego.
Soy el río de Heráclito que ha dejado de fluir.
Soy el barco de Teseo, el ojo de Melkart, la luna de Tanit.
Soy tantos yos que ya no sé quién soy.
Tendré que construirme de nuevo.

Sabes que mi corazón es una vasija humilde,
una talla primitiva, la bitácora sin navío.

Te aguardo con la sindéresis del samurái
que perdió el honor en la batalla,
el vientre abierto de golondrinas
y la sangre en el filo de la lengua.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
Llama azulada
06:09 | Author: Óscar











Y en sus ojos titilaba la llama azulada de mi nombre
como un sinuoso relámpago que alumbra el fractal de la memoria.

De sus labios, trémulos y coriáceos, colgaba un beso centelleante,
una promesa seronda y rediviva; era el credo de mi amor, el dogma
de su fe. La voz aterciopelada del sufí.

El horizonte se ensanchaba en un manípulo de nubes pecioladas,
y el bosque, hirsuto, musitaba extrañas letanías. Los molinos
contenían a duras penas la respiración, mientras el agua rezongaba
en la piedra y la campana, a lo lejos, martilleaba penas ya olvidadas;
lágrimas de tan grises, desvaídas.

Al calendario le volaban ya las páginas, y los números danzaban
en una sinfonía crepuscular. El otoño veraneaba como un sol sin
arandelas o el infanticidio de un árbol.

..........Sus muslos, remolino fragoroso donde hago cumbre.
..........Sus pechos, broqueles inauditos.

La noche nos contempla con toda su avaricia de luz.
La noche es un recodo inextricable de la memoria,
una oda leporina, la paja más larga.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.
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