Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

lunes, 8 de octubre de 2012

Tristeza vive arriba














Tú pusiste nombre a todas mis tristezas,
tú conciliaste el manantial con la doncella
y empuñaste la espada que cantaba al ruiseñor.

Mi soledad es una bendición de sangre y arena,
un circo abandonado a la falcata, la gloria
de cicatrices relentes, los pétalos que llueven
como en una boda, desde arriba, longitudinales
y pulidos por el sol.

Yo soy el musgo que amortigua tus pasos,
la garganta del acantilado donde se pierde tu eco,
la zona más umbría del añil.

Yo te quise así, azul marina, mientras tus manos
se abrían como paraguas a la lluvia
y arrancaban las varillas rotas de mi corazón.

¿Cuándo una caricia demoró la espera?
¿Cuándo destronó la causa al azar?
¿Qué clítoris o paráclito avino esta anunciación?

Avista emplumados de flecha
y cauteriza con un latigazo de vírgulas
el azul incólume del cielo
la estela escarificada de un avión.
Nidales y atlas de nubes
más allá del canon alveolado,
infinitos penachos de espuma brumosos
como una diacronía atenuada
o una ménsula sin chapitel.

Los viernes se pierden en la voracidad de la orilla;
son un solsticio de labios, el laberinto equinoccial
donde se imbrican los ombligos al despuntar
las bardas, la vorágine del mundo toroidal
donde orbitan mis lúnulas.

La noche tiene cilicios demoníacos, alcantarillas
donde transcurre la vida sin prisas, ligamentos
destrozados; y de pronto te deslumbra el destello
de un colmillo biselado en la oscuridad y caes
fulminado de espanto.

Se desmaya una hoja lanceolada
por el lóbulo perforado de Altair
y muerde la ondina del labio
con su claxon metafórico.

Y transitas tu destino
como una nube desbastada
o una estrella sin zócalo:
alondra hebillada a la tormenta,
bonancible avioncito de papel.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

3 comentarios:

Índigo
8 de octubre de 2012, 14:36

Me encanta el inicio del poema.

Taty Cascada
9 de octubre de 2012, 3:45

"Mi soledad es una bendición de sangre y arena..." Hermoso verso Óscar, un verso que me hubiese encantado escribir. Todo el poema es un sublime desgarro; pero mis ojos se han quedado extasiados con este verso.
Un abrazo

Liz Flores
9 de octubre de 2012, 23:48

Muy lindo poema de inicio a fin. A mí me gustaron el tercer y cuarto párrafo que son muy bellos en su tristeza, tanto como ese azul melancolía que matiza las cuestiones que haces en la quinta estrofa. El cierre es de una ternura infinita siempre en el marco del dolor y soledad.

Un abrazo, Óscar.

Publicar un comentario