Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

domingo, 24 de octubre de 2010

28 días, 27 años


Era 2009.
Aquel año febrero tenía 28 días,
y tú, 27 años.

Esta mañana he estado empaquetando el material de la oficina.
Como bien sabes, estoy de mudanza.
Junto a la peana del ordenador encontré aquel calendario de 2009
que recibí de la imprenta. Goya, sí, como el pintor aragonés.
He soplado la capa de polvo que lo cubría y me he quedado contemplándolo fijamente, pensativo.
En este calendario, ¿recuerdas?, marcamos el itinerario de nuestros sueños.
Tiene el año impreso en bajorrelieve y los meses en mayúscula, centrados dentro
de rectángulos negros. Los días festivos están resaltados en un rojo cálido –PANTONE WARM RED, apostaría mi tristeza, lo único que me queda–
y los números están demasiado apretados. No respiran. Les falta sangría.
Quizá, también, aumentar un poco el cuerpo de letra. No es bonito –te lo digo yo,
que algo sé de esto–, pero no lo he tirado porque me recuerda de ti.
Mirarlo es como mirarse en un espejo roto: se me clavan cristales en la piel.
Pero cada vez que lo miro veo una parte de nosotros en él.
Es esa parte que el tiempo nunca podrá arrebatarnos, porque nos pertenece.
Lo bueno de no poder volver atrás es que nada ni nadie podrá cambiar
jamás lo que vivimos. Ni alterarlo un ápice. Y vivimos momentos muy felices.
Tú lo sabes. Yo lo sé.

Era 2009.
Aquel año febrero sólo tenía 28 días,
y tú no cumpliste 28 años.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

10 comentarios:

Taty Cascada
24 de octubre de 2010, 14:11

"Lo bueno de no poder volver atrás es que nada ni nadie podrá cambiar jamás lo que vivimos"...Después de ésta frase, nada queda por decir. Viviste algo hermoso, perfecto, eres afortunado dentro de la desgracia de no tenerla. La vida es extraña, da y quita, por lo menos tendrás para siempre, la luz de su faro en tu vida. Ese rayo no te lo quitará nadie.
Un abrazo.

su
24 de octubre de 2010, 18:24

Yo tampoco tiraría el calendario...los objetos que me recuerdan al que amé con toda el alma los guardo como un tesoro; cartas, un trozo de papel con garabatos, un billete de autobús...y aunque a veces he pensado en romperlo todo e intentar dejarlo todo atrás, no puedo precisamente por lo que tu dices, en esas cosas veo una parte de lo que llegamos a ser.

Besos Óscar.

Liz Flores
24 de octubre de 2010, 19:14

"Lo bueno de no poder volver atrás es que nada ni nadie podrá cambiar jamás lo que vivimos" Afortunadamente esto es una verdad absoluta, como suyos son esos momentos felices que compartieron y ahora moran en tu memoria. Qué manera de levantar (como esa capa de polvo) la nostalgia de un recuerdo, y qué dulce imagen esa conversación sin voz donde le describes a ella el feo diseño del calendario. Me enterneció. El cierre es muy triste, duele saberte triste.

Hermosas letras.
Un fuerte abrazo.

NV BALLESTEROS
24 de octubre de 2010, 21:10

Si los recuerdos son un bálsamo que te hace sonreír en los momentos de dolor guardarlos en tu caja de sueños...Respira los aires de lo que una vez te hizo feliz...Te dejo un abrazo muy grande

Besos

Isabel
25 de octubre de 2010, 17:27

Y los que te seguimos también lo sabemos, tú nos has hecho partícipe de este gran amor de tu vida, pequeño por el tiempo e injusto por el final, pero, un gran amor, sí, yo así lo he sentido desde el primer verso que te leí y también en el poemario de Sara, al que a veces voy con cierta tristeza, lo confieso, pero sabiendo que voy a leer desde la Belleza ( como a ti te gusta nombrar en mayúscula) del Amor.

Un placer Óscar, mi abrazo y cariño.

Marisol
27 de octubre de 2010, 5:43

Tus letras tienen magia, Óscar, es posible que cosas cotidianas se vuelvan metáforas que transmiten sentimientos, transformas la simplicidad de lo habitual en poesía.
Como en:
'Mirarlo es como mirarse en un espejo roto: se me clavan cristales en la piel.'

'Lo bueno de no poder volver atrás es que nada ni nadie podrá cambiar
jamás lo que vivimos. Ni alterarlo un ápice.'

El pasado no se puede cambiar, es cierto, y el amor que viviste con Sara, permanecerá inalterable.

Un besito Trístico.

Patricia 333
27 de octubre de 2010, 8:15

Lo bueno de no poder volver atrás es que nada ni nadie podrá cambiar
jamás lo que vivimos. Ni alterarlo un ápice. Y vivimos momentos muy felices.
Tú lo sabes. Yo lo sé.

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Justo anoche me paso algo extraño, buscaba una papeleria , al mover unas cajas se me me vino una encima, cayendo al suelo todo lo que contenía , entre varias cosas vi un cassette , me di cuenta que tenia la fecha, 29 de Septiembre Día de mi Boda , me senté en la orilla de mi cama , lo puse para verlo en la pantalla de mi televisor , Tantos y tantos recuerdos, estábamos tan feliz yo vestida de novia y el tan guapo , todo quedo grabado de ese día , luego busque mas cintas y encontré el nacimiento de mi hija , el entro conmigo al quirófano, los 2 estábamos feliz .... Hoy solo quedan esos bellos recuerdos de ese amor que nos tuvimos, ya todo acabo , pero NADIE puede quitarme lo que viví junto a el , Una grave enfermedad lo hizo alejarse de mi ,tan grave que perdió su identidad ya no existe el hombre con el que yo me case , aun vive ,pero NO es el, la droga afecto tanto sus neuronas que no se acuerda de mi ,ni de sus hijas , el vive en un mundo desconosido ,un mundo al cual yo no puedo entrar ...

Lo que uno vivió al lado del ser amado, NADIE lo puede alterar ....

Un abrazo querido Oscar

Ío
27 de octubre de 2010, 11:24

Un beso, Óscar

Ío

Mayte_DALIANEGRA
28 de octubre de 2010, 19:46

Hola, Óscar,perdón por mi demora en acudir a leerte, cosa que realizo con el mayor de los placeres, pero las obras de mi nueva casa me absorben el poco tiempo libre del que dispongo estos días. Comienzo mi visita a tu blog por esta prosa, magnífica y fluida, pero tan triste, tan y tan desesperadamente triste... como su colofón, que parte el alma sólo con vislumbrar las primeras letras... ¿Por qué la vida es tan cruel que les es arrebatada a algunos cuando se hallan en la flor de la misma? Lo único positivo de todo ello es lo que apuntas en tu texto: que nada ni nadie podrá cambiar jamás lo que se ha vivido, pero justamente eso es también lo realmente negativo, pues cada minuto que transcurre quema nuestras naves de forma rigurosa. Para bien y para mal, el tiempo ajusticia nuestro destino implacablemente. Un beso, cuajado de tristeza, te sigo leyendo...

Clara Schoenborn
1 de noviembre de 2010, 17:53

Ay Óscar, hoy si me traspasó tu filo de duelo y he llorado amargamente. Nadie sabe qué está escrito tras los números de un calendario, esa medida que muchas veces no alcanza para contener la vida con sus irremediables fronteras. Cuánto lo siento..cuánto lo siento.

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