Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Molinillos de viento


Hay una tristeza apátrida incrustada en el óbito de tu silencio,
un relente de amapolas,
el granizo de una tormenta.

Tus dedos juegan en mi boca
a la rayuela, saltando de beso en beso
como abejas en el escote de una colmena.

Te soplo con voz de adormidera
porque eres el aire donde hago girar mis molinillos de viento,
el mar donde se corta la lluvia
en finas capas de niebla.

El humo asciende al dintel de los ojos
mientras los sueños traquetean, sonámbulos,
por los rieles de la noche.

De día giramos como aspas de una cometa
y de noche dormimos con los meñiques abrazados
para encadenarnos a un mismo sueño: tu vida.

Me callo
porque mis labios ya no conocen la nomenclatura del beso
y la vida se me escapó por la boca
con el último metro.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

12 comentarios:

su
17 de octubre de 2010, 15:52

Jo...parezco tonta diciendo siempre lo mismo; ¡qué bonito!.

Besos.

Liz Flores
17 de octubre de 2010, 18:57

Hermosamente triste. Esa tercera estrofa me encantó y me llenó de nostalgia, las veletas de papel también figuraron en un momento de mi vida llenando de color el aire que las movía. También me gustó "de noche dormidos con los meñiques abrazaodos para encadenarnos a un mismo sueño: tu vida". El cierre es muy doloroso y obliga ciertamente a callar.

Un fuerte abrazo Óscar.

Mayte_DALIANEGRA
17 de octubre de 2010, 19:20

Bellísimo, tan hermoso como triste, porque late en tus versos esa melancolía de quien sabe que las palabras nunca serán suficientes para abarcar la profundidad de los sentimientos, del dolor, y sólo las metáforas llegan a acercarse a esa introspección que desea abrise al camino de la luz. Me han gustado mucho todos los versos, pero quizás el que más sea éste, por su originalidad: "como abejas en el escote de una colmena". Un beso y un abrazo fuertes, Óscar y mil gracias por tus buenos deseos, sí, ya estoy mucho mejor, espero que tú también lo estés, a pesar de tu latente y más que justificada aflicción y nostalgia, mi muy querido amigo.

Taty Cascada
18 de octubre de 2010, 1:43

Magistralmente bello, y definitivamente me callo, porque la poesía es para devorarla con el pensamiento y con los ojos.
Un abrazo.

Ío
18 de octubre de 2010, 11:55

Me negaré a escribir un día después de leerte; mis palabras se asoman siempre por la misma orilla; por mucho que diga, no es ni la mitad de lo que siento.
Gracias por cobijar mi beso
Óscar, un beso

Ío

NV BALLESTEROS
19 de octubre de 2010, 6:15

Arrebatado de belleza con su aire de melancolía es un sello que tiene tu aire de poeta...te dejo un abrazo muy grande...

Besos :)

Isabel
19 de octubre de 2010, 14:14

Me callo
porque mis labios ya no conocen la nomenclatura del beso
y la vida se me escapó por la boca
con el último metro.

Ojalá se pudiera callar al corazón, como se acalla la voz.

Te sigo, siento la ausencia he estado sin ordenador, y me ha envuelto el silencio, pero aunque no tiene importancia, estoy de nuevo y te sigo, como siempre.

Nancy Roxana Ancayay Leal
19 de octubre de 2010, 18:06

Qué hermoso es encontrarme con esta poesía en medio de tanto trabajo, me brinda un momento única con sensaciones de relax, me sigue cautivando tu poesía... Esa nostalgia tan bien maquillada en tus dedos.

Un besito, Oscar.

Patricia 333
19 de octubre de 2010, 18:39

El humo asciende al dintel de los ojos
mientras los sueños traquetean, sonámbulos,
por los rieles de la noche.

Te dejo mi cariño querido Oscar

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

Esencia
19 de octubre de 2010, 19:31

Tus dedos juegan en mi boca
a la rayuela, saltando de beso en beso
como abejas en el escote de una colmena.

Bellisima estrofa, como el poema en sí, de bellos y enraizados sentimientos todos prestos en poesía, la que lates en sus latidos.

Es una elicia leerte.

De corazón, esencia.

Marisol
20 de octubre de 2010, 5:27

Este poema tiene imágenes tiernas que hasta me parecieron perfumadas por la inocencia del amor puro.
Inicialmente la imaginación vuela sin límites, en ese mundo que construyes a tu amada, pero el final, qué te digo, es desgarrador y definitivo.

Me gustaron mucho estas estrofas:
El humo asciende al dintel de los ojos
mientras los sueños traquetean, sonámbulos,
por los rieles de la noche.

De día giramos como aspas de una cometa
y de noche dormimos con los meñiques abrazados
para encadenarnos a un mismo sueño: tu vida.

Me ha encantado, Óscar.
Un gran abrazo.

Lisset
21 de octubre de 2010, 9:34

Yo también quiero ser el aire que mueva los molinillos de viento de alguien. Creo que lo soy, pero creo que nunca lo sabré con certeza.

Impresionante, como siempre.

Un abrazo.

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