Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

jueves, 14 de octubre de 2010

Amor y Poesía




Él se llamaba Amor, y Ella, Poesía. Poesía escribía poemas a Amor cuando Amor aún no había llegado a su vida. Amor escribía poesía sin saber que Poesía existía.

Por creer en Amor, a Poesía la tildaban de soñadora, loca, ilusa, alma perdida… pero Ella sabía que, en algún lugar, más cerca de su corazón de lo que su razón le decía, Él existía. Y confiaba en que, antes o después, le encontraría.

Amor nunca pensó que la poesía pudiera transformarse en materia viva. Siempre la había imaginado abstracta, etérea, incorpórea, como un mágico destello que obnubila la mirada del artista.

Poesía tenía una amiga inseparable llamada Eterna Tristeza. A Amor aquella Tristeza no le era del todo desconocida. A menudo le abría su pecho y disfrutaba en soledad de su compañía. Tristeza era temida por muchos y repudiada por todos, pero ellos la aceptaban sin reservas y la trataban con regalo y cortesía.

Agradecida por su dadivosidad, Tristeza creó para ellos Mundo Poesía, y allí se conocieron, entre ripios y rimas. Poesía reconoció a Amor como el Árbol de la Vida. Amor vio en Poesía la metáfora espontánea y creativa. Al principio chocaron como dos átomos cargados de energía positiva y negativa, pero entre ellos no tardó en surgir la chispa.

Y así, un cálido día de invierno se enamoraron Amor y Poesía, y les nacieron cientos de poemas, que eran de muchos la envidia. Fue el comienzo de la Alegría.

Durante meses Poesía escribió versos a Amor y Amor a Poesía, pero Tristeza, aquella misma Tristeza que les había unido, se sintió abandonada y llamó a la Muerte para que acabara con su antagonista, la Alegría. Amor sobrevivió a aquel duro golpe, que no resistió, empero, la más frágil e inocente Poesía.

Un frío día de verano Poesía murió de Tristeza, pero Amor siguió escribiendo poesía como si Poesía siguiera viva. Aunque sabía que era inútil, quería resucitar a Poesía con su poesía.

Y se sucedieron las estaciones, y llegaron las nieves, y pasó la canícula, pero Amor vivió con Poesía en el reino de Mi Siempre Primavera, donde envejecieron juntos cuidando del árbol de sus promesas.

No tuvieron hijos, pero tuvieron poemas, y los poemas fueron sus hijos.

Su familia aumenta de día en día.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

14 comentarios:

Patricia 333
14 de octubre de 2010, 17:22

Al leerte llore , como puede ser posible tanto amor y Poesia tuviera que partir antes que nosotros , porque asi es mi querido Oscar Poesia solo partio antes que tu y yo nose cuantos años disfrutaron de ese amor tan tan hermoso pero una vez te dije si fue solo un mes o un años El amor y poesia se amaron y eso es lo mas bello .....

Él se llamaba Amor, y Ella, Poesía.

El NO se llamaba AMOR ,se sigue llamando AMOR aun VIVE aunque Poesia ya no este a su lado

Un abrazo con mucho cariño
Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

Ío
14 de octubre de 2010, 19:13

Lloro, sin remedio lloro, Óscar
y no puedo decir más
Un beso

ÍO

NV BALLESTEROS
14 de octubre de 2010, 22:58

Óscar de mi corazón vibra mi ser...Me dejas impregnada de tu sentir, me arañas el corazón con tu historia....mis lágrimas nacen vivas para morir entre mis manos...te dejo un abrazo muy grande

Besos

Blue
15 de octubre de 2010, 1:22

El amor nunca muere, las palabras lo mantienen vivo, pleno, aunque la amiga tristeza y nostalgia, a veces
hagan de las suyas..
Oscar, me has emocionado profundamente.

abrazos

Blue

Taty Cascada
15 de octubre de 2010, 1:51

El amor es capaz de revivir con su magia todo lo que ama, es lo único inmortal de nuestras vidas...Poesía y amor, viven en cada poema que cada poeta crea en su morada.
Un abrazo poeta.

Liz Flores
15 de octubre de 2010, 2:47

Sì que conmueve mucho leer esta preciosa versión de un lamentable hecho real, mas debo decir que no te leí llorando, sino sonriendo de emoción ante tu sensibilidad (perdonarás que cambie la manera de percibir lo que has escrito). Me fascinó porque por encima de la tristeza en cada línea prevaleció el amor y la ternura, ambos infinitos, como lo que te une a tu amada. Definitivamente sus hijos son y seguirán siendo hermosos porque los engendras fruto de ese amor tan puro que sientes por tu querida Poesía.

Muy bello.
Un abrazo.

su
15 de octubre de 2010, 23:54

Demasiada tristeza para Amor...demasiada. Besos.

Mayte_DALIANEGRA
16 de octubre de 2010, 2:10

Ay, Óscar querido, si supieras que he comprendido a la perfección ese cuento precioso, en prosa poética, donde narras la historia de tu vida, la historia de tu amor con Sara...¡Cuánta tristeza, mi niño, aguanta tu corazón, habiendo hallado el amor y habiéndolo perdido...! Hoy, más que nunca te comprendo. Me uno a ese dolor que aún sientes, que nunca dejarás de sentir, porque por más que uno quiera, ya no se puede recuperar lo perdido...Hoy lloro a tu lado, amigo, poeta del amor y de lo amado, hoy lloro por ti, por ella y también por mí...

Marisol
16 de octubre de 2010, 5:48

Me ha conmovido este cuento, Óscar, en el que nos narras tu vida de una forma muy original y emotiva.
El amor vivirá siempre en la poesía, y la poesía no morirá mientras exista el amor, ni mucho menos los hijos que ambos engendren o hayan engendrado.
Sé que esas palabras que destacaste, tienen una simbología especial, tuve la suerte de encontrarte en ese MundoPoesía, y he revivido en la memoria esos días, más Alegres.
Un abrazo Trístico, que atraviese el Atlántico.

su
16 de octubre de 2010, 14:36

A ti no te puedo engañar...y los demás, los demás prefiero que lean cuentos. Gracias por pasarte y perdona que no venga más amenudo...trato de camuflar tristezas, un beso.

Mayte_DALIANEGRA
17 de octubre de 2010, 3:58

Hola de nuevo,Óscar. Vengo a agradecerte tus ánimos, que ayer, que fue un día aciago para mí, me hacían mucha falta, la verdad. No sólo moraba en mí la tristeza más absoluta, por motivos sentimentales, sino que, además, leí este relato tuyo y ya acabé por derrumbarme. Agradezco también tus comentarios, analíticos y eruditos, que a mí, que escribo de forma intuitiva, me vienen muy bien para aprender y mejorarme, pulirme un poco. Antes he colgado otro y espero que éste me haya salido algo mejor que el que me leíste, que era flojucho, pero nacido de mi desolación. Y es que escribo los poemas tal y como me salen, de forma espontánea, tampoco me paro a dilucidar sobre cuestiones técnicas, de las que poco o nada entiendo. Unos salen mejor, otros peor... Es cierto que me cuesta un horror hacerlos sin rima y sin métrica, porque no te lo creerás, pero me salen de forma automática e incluso cuando quiero prescindir de ellas, alguna rima asonante asoma por ahí, jeje. Y bueno, creo que la mayor diferencia que existe entre mis poemas no estriba en si poseen métrica y rima o si son libres, sino en el estado de ánimo bajo el que fueron creados. Porque cuando estoy alegre los adorno con una mayor riqueza metafórica, mas cuando estoy triste y abatida, aparecen desnudos, sin apenas ornamento. Pero bueno, como bien dices en tu cuento, los poemas son como nuestros hijos y cada uno contiene una de nuestras semillas, de nuestros genes, pero todos ellos son diferentes entre sí, con su propio carácter y unos nos agradan más que otros, como los hijos favoritos, ¿no? Ay, querido Óscar, perdona por tanto rollo, tenía ganas de hablar de poesía, ¿se nota, no? Y es que eres ya un poco mi mentor. Un beso fuerte y disfruta mucho del domingo, poeta, maestro.

Isabel
19 de octubre de 2010, 14:22

Corcholis Óscar, que se me escapa la lagrimilla.

Sabes que tienes un hermoso legado, tienes de la Poesía el Amor y del Amor, siempreviva, la Poesía, eres inmensamente rico, vives en un hermoso Reino, amas y has sido amado, envidia de tantos, sí, eres inmensamente rico.

Lisset
21 de octubre de 2010, 9:39

Hola maestro, Poesía solamente se ha dado un poco de prisa en ir a donde todos vamos, no te preocupes, no la has perdido, vuestros hijos te hacen compañía a diario. Ya irás tú también, pero no tengas prisa, sigue dejando una buena descendencia hasta que la Muerte decida hacerte la única visita. Conmovedor hasta el punto de no retorno de las lágrimas. Un fuerte abrazo.

silenciodelanoche
11 de noviembre de 2010, 5:38

preciosas emociones siento al estar aqui leyendo tan bellas lineas de amor.

me encanta leer tanta poesia junta.

un beso

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