Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El beso descalzo









Apolo besó a Dafne florecida,
que ya en mil hojas verdeaba,
y vertió sus lágrimas marchitas
sobre el vergel que a sus pies
fértil le brotaba.

Me despierto con el hechizo concupiscente de tu aliento
–membrillo tempranero–, y las sábanas bullen sin pleito
en el conticinio de los pies.

Las bocas arrecian políglotas
y los labios se buscan a pares.

–tu boca, jícara de besos, amapola alquitarada,
lene colibrí suspendido, como pluma, en un suspiro,
libélula que el sol tornea, halo esplendente,
brisa estival, berrete de chocolate–

Y me dices:
en tus aspas el cielo gira en un vértigo de colores,
con tu luz vivaz sahúmas el maleficio de mi niebla,
con tu sonrisa cortas el pábilo a mi tristeza
y nuestras lenguas titilan como estrellas gemelas.

–el amor es una ínsula prodigiosa,
un diptongo de labios, un istmo de lenguas–

Y te digo:
soy relámpago azul en tus ojos de noche lluviosa,
soluble tempestad que a tu nube encanta
y caballo de Troya en tus manos amuralladas de tacto,
siempre dadivosas.

–pero también soy el susurro del árbol que agita tus frutos,
remero de besos, ave nómada, telúrico gemido, raíz umbilical,
y en el otoño visto mis hojas de verde veronés, rojo bermellón
y amarillo cadmio–

Me enroco en tus pupilas de negro jaez
como un rey diacrítico; tu cuerpo es mi tablero,
y mi sed es infinita.

Somos el aljibe y la aljaba,
la espada en el agua,
el temible catafracto,
la locura sin estribos.

Y llamé a la simetría de tus pechos Luperca;
y a tus pezones enhiestos, Rea Silvia; y tú llamaste
a mis labios ávidos de caricias Rómulo y Remo;
y juntos fundamos un imperio en el Parnaso.

Adoro la codicia de tu voz
cuando glaseas mi humor glauco y taciturno
en adarves de azúcar.
Adoro, sí, el serrallo de tus muslos,
esa voz calinosa que me llama a maitines
y tu cintura procelosa de odalisca.

–¡qué sol no podrás eclipsar tú, mi pequeña alondra,
qué luna o astro rampante, que la misma Belleza te mira
inquisitiva y celosa, como a Friné ante el Areópago!–

Nos tocamos el laúd de las pestañas,
y un beso sobrevuela nuestros labios
como un áspid porfiado en su zambra.
Pronto llegará el orgasmo, y con él, las alas.
Yo soy un espeleólogo temerario, algo bronco y pendenciero,
y tu lengua es el dragón que custodia mi tesoro.

Y me hallo en tu cuarzo goma arábiga,
pletina de león y suelo ajedrezado.

Aprendimos a amarnos en silencio
para no despertar a la palabra.
Florecimos en el umbral de la piel
como una trémula flor de invernadero.
Fuimos la núbil promesa de un cristal.

–los amantes que están unidos por el ombligo
jamás se desesperan, aunque les separe
un bosque de lanzas–

Se desliza una lágrima por el verano indolente de tu ausencia
como el beso descalzo que se pierde en la orilla del mar
o la girándula de fuego.

–no hay esfinge sin nariz en el desierto
ni corazón que resista al efugio de la lágrima–

He recorrido un largo camino para llegar hasta aquí,
y no pienso irme sin ti.
No te preocupes si me ves triste, doliente o afligido;
puede llover, mas nunca nieva a ras de mar.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.


5 comentarios:

Gloria Reyna
12 de octubre de 2011, 21:36

Estos veros me han parecido muy bellos: "Se desliza una lágrima por el verano indolente de tu ausencia como el beso descalzo que se pierde en la orilla del mar.."
Evocadores,nostálgicos y sentidos.
Un abrazo

Taty Cascada
12 de octubre de 2011, 23:59

Sublime maestro, ¡qué decir!, que me siento años luz de tus versos.
Un abrazo Óscar.

Marisol
14 de octubre de 2011, 5:29

Admiro, y no me cansaré de decirlo, tu riqueza imaginativa, la extensión de tu poesía que abarca todo y un poco más.
Ahora sorprendes con un poema dulcísimo. Es difícil elegir algún verso, todos tienen gran contenido lírico, pero destaco:
"Las bocas arrecian políglotas
y los labios se buscan a pares"
"un diptongo de labios"
"Aprendimos a amarnos en silencio
para no despertar a la palabra"
"Se desliza una lágrima por el verano indolente de tu ausencia
como el beso descalzo que se pierde en la orilla del mar"

Y es tan rico en imágenes que me he sentido en un cuadro cinematográfico, sobre todo con esta última cita, que me ha traído a la mente a Bram Stoker:

"He recorrido un largo camino para llegar hasta aquí,
y no pienso irme sin ti."

Un gran abrazo.

Gloria Reyna
14 de octubre de 2011, 15:55

Hola Óscar, gracias por el regalito (;)ya lo he colocado en su sitio.
Un abrazo

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