Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

lunes, 24 de mayo de 2010

El ancho mar de mis pupilas


El reloj da las doce, y el tiempo se suspende en la aguja del campanario.
Abajo todo duerme:
la narcolepsia de las pestañas a medianoche,
el célibe silencio de los ojos
–que en primavera centellean con la coyunda de colores–,
el aljibe de las lágrimas,
la alcancía rota de los corazones.
Sólo el Faro, con su ciclópea luz, rasga el lienzo mortecino de la noche.

Velaré tus sueños para que navegues por el ancho mar de mis pupilas
cuando caiga el mástil de la tarde.

¿Por qué las estrellas están en lo alto del cielo si no pueden volar?
¿Por qué, si no nadan, flotan en el mar?
Sus luces se arraciman en las aguas como bancos de peces.
Mis manos quieren atraparlas, pero las estrellas resbalan por entre mis dedos.
¡No oses tocarlas, o se desvanecerá el hechizo!
¡Incauto! ¿No ves que sólo pueden ser contempladas a la luz de la luna,
como el vuelo venturoso de su alma?

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

11 comentarios:

Silencios de poesía (Mari)
24 de mayo de 2010, 20:38

Igual que ese reloj, me he quedado suspendida yo, en la belleza de este poema, tan sutil y lánguido, preciosas imágenes nos regalas en cada uno de tus versos.
No, no seamos incautos, no osemos tocarlas, o se perderá el hechizo, la magia de tus palabras.

Precioso poema, Óscar, muy bello leerlo.

Besos y abrazos.

Mari.

Liz Flores
24 de mayo de 2010, 20:42

Me ha gustado el título y como empieza el poema, me sonó a inicio de cuento o fábula, las imágenes son muy tiernas, siempre con esa pincelada melancólica que las hace ver bellas.

"Velaré tus sueños para que navegues por el ancho mar de mis pupilas
cuando caiga el mástil de la tarde."
Qué hermoso te ha quedado esto.

Las interrogantes sobre las estrellas me parecieron muy tristes, más con ese resbalar entre los dedos, así como se escapan los sueños y algunos recuerdos.

El cierre me supo a manotazo en las manos como castigo por querer alcanzar una estrella. Y es que quizá si hay estrellas que sólo se pueden contemplar en el cielo, por más que queramos conservarlas entre las manos, tienen que brillar lejos, pero ese brillo bastará para iluminar nuestras horas oscuras.

Lindo poema Óscar.
Un abrazo.

Marisol
24 de mayo de 2010, 20:49

Eres dueño de una sensibilidad única, Óscar, siempre quedo asombrada de tu poesía, admirada de tu capacidad creativa, y es que tus imágenes, tus metáforas, son preciosas, y tal vez preciosas no termine de abarcarlas.
Me ha gustado mucho el inicio:
'El reloj da las doce, y el tiempo se suspende en la aguja del campanario.'
También me han parecido muy interesantes estos versos:
'la narcolepsia de las pestañas a medianoche'
'el Faro, con su ciclópea luz'
'cuando caiga el mástil de la tarde'

La última estrofa me ha sorprendido, las estrellas inalcanzables, reflejadas en el mar como un espejismo... uf, qué te digo. No pudiste escribir un cierre mejor.
Un gran abrazo.

Clara Schoenborn
25 de mayo de 2010, 1:57

Esplendoroso final Óscar. Las metáforas elegantes y sinuosas. El lenguaje de altura. El sentimiento imperecedero. Si los versos fueran capaces de engendrar vida, tu querida Sara hace mucho habría resucitado. Un abrazo.

su
25 de mayo de 2010, 8:56

Precioso, delicado y lleno de sentimiento. Gracias por regalarnos estos versos tan hermosos.
Saludos.

Yoko-Tomoto
25 de mayo de 2010, 15:59
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Yoko-Tomoto
25 de mayo de 2010, 16:10

Me gustan mucho las interrogantes con metáforas impresas, ayudan a mi parecer, a la empatía con el escritor al sugerirse un mundo alterno en sentimiento lírico... A comprender cuestionando así mismos.

Vuestro poema me sugiere una fotografía que acomoda vuestra madrugada. Os imagino estirando los dedos sobre la oscuridad iluminada con estrellas. La ilusión de vuestra amada Sara se conjuga perfectamente con el misticismo de estos versos;

"¿Por qué las estrellas están en lo alto del cielo si no pueden volar?
¿Por qué, si no nadan, flotan en el mar?"

Es la magia que representa Van Gogh...

Con aprecio y admiración
Vuestra Alejandra

Lisset Vázquez Meizoso
25 de mayo de 2010, 18:19

Quiero que alguien vele mi sueño como haces tú... quiero ser una de esas estrellas, no me importa ser las que se reflejen sobre el agua... ojalá pudiera yo así brillar.

Isabel
25 de mayo de 2010, 19:51

Es precioso, Óscar, logras envolvernos en tus pasisajes contemplativos que tan bien resuelves con tus bellas metáforas, tus pupilas están suspendidas y atentas a su Faro.

Me ha gustado mucho El aljibe de las lágrimas,
la imagen del Faro rasgando con su luz la noche, mortecina, pero luz.
Esa confesión donde velas sus sueños, es entrañable
y el final con esas preguntas que entre interjecciones respondes son geniales

como siempre, un placer, Óscar.

Patricia 333
25 de mayo de 2010, 23:14

¡Incauto! ¿No ves que sólo pueden ser contempladas a la luz de la luna,
como el vuelo venturoso de su alma?


Asi es Oscar , a la LUZ de la luna

No estes Triste la Luz de la Luna siempre alumbra, uno que otro dia una nube cubre esa Luz pero solo la cubre la LUZ permanece , siempre podras contemplarlas

Un Abrazo lleno de LUZ de Luna

Darilea
25 de mayo de 2010, 23:45

Vuelan suspiros en el cielo de tu alma...
Lo dicen las estrellas.
Un saludo.

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