Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

martes, 13 de octubre de 2009

Un nuevo Big Bang


Dicen que el espacio, como la materia, es infinito,
–y que quizá estemos viviendo ahora una vida paralela en otro punto del universo,
o que ésta sea acaso una réplica imperfecta de aquélla, ya vivida–
,
pero todos los planetas alineados en fila de a uno no alcanzarían a medir la distancia de mi pena,
ni todas las estrellas juntas bastarían para iluminar las sombras que se ciñen sobre la mitad de tu rostro,
donde antaño tremolaba una sonrisa perenne.

Desde que tú no estás,
mi habitación se ha hecho inmensa como una noche en vela,
las paredes se han expandido sin control ni medida,
y el techo, de tan alto, se ha vuelto un cielo inalcanzable para la vista,
pero el espacio ha encogido tanto que ahora me cabe en una mano.

Cerraré el puño y apretaré con todas mis fuerzas para desmigajar el universo conocido y comenzar el origen de la vida en un nuevo Big Bang, más perfecto.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

3 comentarios:

Isabel
13 de octubre de 2009, 16:45

Desde que tú no estás,
mi habitación se ha hecho inmensa como una noche en vela,
las paredes se han expandido sin control ni medida,
y el techo, de tan alto, se ha vuelto un cielo inalcanzable para la vista,
pero el espacio ha encogido tanto que ahora me cabe en una mano.

Tus versos trasmiten perfectamente tu pena y tu dolor.
Desmigajar el universo me ha aprecido también muy original y significativo.

De nuevo he vuelto a tu espacio, donde deseo que nunca se llene de total oscuridad.

Un abrazo

Marisol
14 de octubre de 2009, 6:22

El poema, como el Big Bang, nos va comprimiendo el corazón, hasta llegar a una explosión de emociones.
Sin duda, la estrofa que Isabel resaltó, tiene una fuerza impresionante, versos que ganan en belleza, la tristeza que revives irremediablemente en cada poema.

Un gran abrazo.

Tyrma
15 de octubre de 2009, 14:01

No te conozco de nada, la casualidad me trajo a este lugar y me quedo.
He leído algunos de tus escritos y creo comprender. En todos, la huella de la lágrima negra hecha palabra, el culto al ser amado, la sensibilidad que tus escrtitos desprenden con un toque de dolor irreversible.
Con el tiempo cede el dolor, pero nunca dejarán de estar, por que en el fondo nunca se han ido.
Haces muy bien en continuar sus versos con los tuyos.
Leerte ha sido un placer, volveré...
Un beso.

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