Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

martes, 20 de septiembre de 2011

Filigrana de luz














Hay un conato de rubor en tu mirada,
como el rabillo irascible de una manzana
o un anzuelo granate.

Hay una filigrana de luz
que pespuntea tus pestañas
como un zarcillo ufano de sol,
un rizo pertinaz
o una serpentina jacarandosa,
y tus pendientes tintinean
como juglares o badajos
semovientes.

¡Mi amor, cómo me sobrecoge
este deshielo de los ojos
en tu siempre primavera!

Quiero acristalar la noche de tu invierno
con un crisol de luciérnagas
para desleír la escarcha del silencio
y que el musgo nunca duerma.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

6 comentarios:

Isabel Moncayo Moreno
20 de septiembre de 2011, 14:36

Ya me gustó el título cuando he visto actualizado tu blog desde el mío, y como siempre no defraudas, a mí que me encanta la palabra pespuntes en un poema, me parece poética, pero por si no fuera poco es que tú pespunteas sus pestañas con esa filigrana de luz, si me pongo a subrayar no sabría qué versos me gustan más, pero suele pasarme con tus poemas, así pues por destacar lo que me ha resultado enormemente entrañable :
¡Mi amor, cómo me sobrecoge
este deshielo de los ojos
en tu siempre primavera!

me ha parecido muy romántico y otro poema espléndido para guardar.

Un abrazo, Óscar.

Taty Cascada
20 de septiembre de 2011, 14:50

¡Qué romántica y dulce! se siente la tercera estrofa. Veo que también ha sido destacada por Isabel, es que es imposible no quedarse pegada a su belleza. La estrofa final tiene su encanto sublime en "y que el musgo nunca duerma", precioso maestro. Mi día ha comenzado de insuperable manera, con el sabor de la grandeza.
Un abrazo Óscar.

Amanteceres
20 de septiembre de 2011, 16:50

Belleza repartida en cada renglón...

Felicidades por tus textos y por haber creado este hermoso blog.

Un saludo desde mis Amanteceres.

Liz Flores
20 de septiembre de 2011, 23:26

Este poema tiene una delicadeza muy sutil, se siente como caricia de algodón en el alma. A mí me han gustado mucho los dos primeros versos de la segunda estrofa, así como la tercera que resaltó Isabel y el bello cierre.

Precioso poema, no podía irme sin comentarlo.
Un fuerte abrazo Óscar.

Gloria Reyna
21 de septiembre de 2011, 17:33

Óscar,no sé si dejar comentario porque no aparecen los que te dejo, no sé si es alguna cosa técnica o que por algún motivo los quitas. Si es así, no dudes en decírmelo porque no tengo intención alguna de molestarte y puedo perfectamente leerte sin comentar.
Un saludo afectuoso

Marisol
24 de septiembre de 2011, 6:19

No solo el poema es precioso, sino también la fotografía.
La primer estrofa es muy dulce y delicada. Te leo en un tono más enamorado que triste, más ilusionado que desesperanzado y me gusta.
Te destacaron ya la segunda y tercer estrofa, a mí me gustó también esto:
"Quiero acristalar la noche de tu invierno
con un crisol de luciérnagas"

Un gran abrazo.

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