Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Desnuda como el invierno


El agua de las fuentes mana roja como las fauces de una loba,
y en la cueva de Montesinos no hay más milagro que esta estúpida roca.

He navegado océanos verdes en tus ojos de ágata
con el jeroglífico de la luna
zurciendo velas
en la pupila de mi barca.

Quiero enjaezar crines de besos en tus guedejas de azabache
mientras el relente espolea la grupa de la noche
y el amor escancia versos en la cópula de vino.

Feliz melopea la de esta saturnal de sangre y rosas
donde el aprensivo yugo del olfato muerde (c)ostras.

Vienes desnuda como el invierno,
con los pezones hermoseados de escarcha
y un cielo bordado en el pecho
–aterida de frío, como una estrella en la noche, sin aliento, sin abrigo–,
pero mi piel es para tu piel una capa de armiño,
y en mis brazos, ramas de abedul, hallarás siempre cobijo.

Te veo.
Ya estás aquí.
Eres un copo de nieve en la yema de mi dedo,
y te lamo,
te lamo porque te quiero.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

3 comentarios:

Isabel
6 de noviembre de 2009, 18:04

Hermoso desde la imagen, Óscar, bella en su estática escarcha, así como el poema, el cual comienzas con un tono de sarcasmo, me imagino que te refieres, perdona si me equivoco a las alucinaciones de Don Quijote, bueno eso se me ha venido, disculpa si no es. Este invierno tuyo tiene un toque sensual y erótico que lo caldea
"Quiero enjaezar crines de besos en tus guedejas de azabache" me ha parecido sublime, me gusta como engalanas los versos con tu rico léxico.

"Feliz melopea la de esta saturnal de sangre y rosas
donde el aprensivo yugo del olfato muerde (c)ostras."
obviando el entreparéntesis con el que has jugado con la palabra, también me ha gustado mucho. Así como todo lo que le sigue, panacea de ese vino que mencionas.

Y qué decirte de la ternura de hacerla copo de nieve en al yema de tu dedo y lamerla, porque la quieres, ah¡ tierno, sí hasta el derretimiento.

Placer leerte en esta tarde fría, un abrazo Óscar.

Clara Schoenborn
7 de noviembre de 2009, 20:59

Bello paseo por la metáfora alucinante y el vocabulario encumbrado y al final un sentimiento latente que emociona. Hermosísimo, me encantó.

Marisol
9 de noviembre de 2009, 19:03

Con un diccionario muy pulido, y lleno de metáforas esmeradas, transcurre un poema que destila ternura verso a verso.
El cierre ofrece la solución perfecta para hacerlo sublime:
'Eres un copo de nieve en la yema de mi dedo,
y te lamo,
te lamo porque te quiero.'

Siempre es un placer visitarte. Un abrazo y mi admiración, siempre.

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