Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Ab ovo


Ver el Universo en un grano de arena
y el Paraíso en una flor silvestre,
atrapar el Infinito en la palma de la mano
y la Eternidad en una hora.
William Blake


Hoy no te hablaré del nacimiento del universo
en las líneas fugitivas de tu mano,
ni de los pétalos inmarcesibles en el gradiente de la luna
o de los grilletes de mi soledad.

Hoy te abrazaré como si no hubiera más tiempo que tus ojos,
como si tu muerte fuera a mi vida
lo que mi vida es a tu amor,
inmortal.

He hallado el infinito
en la apnea de la mariposa que baña sus alas
en el venero del sol.
En su efímera belleza he auscultado el transido pálpito de tu corazón
en su tránsito hacia la luz,
y ahora tú y yo latimos al unísono, como un violín sin cuerdas,
como una vieja canción.

La eternidad es una mancha de carmín en una taza de café.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

7 comentarios:

Cita
14 de abril de 2010, 17:05

Qué final... la eternidad es una mancha de carmín en una taza de café...

Óscar de dónde has salido? dónde están los hombres como tu?

Cita

Isabel
14 de abril de 2010, 17:34

Desde el huevo, comienzo y fin, es un poema hermoso Óscar, en esa entrega de amor infinito, amor más allá y siempre. Me ha gustado todo el poema, me cuesta siempre destacarte algún verso porque creo que dejo cojeando a otro,pero de hacerlo me quedo con:
"Hoy te abrazaré como si no hubiera más tiempo que tus ojos"
y también
He hallado el infinito
en la apnea de la mariposa que baña sus alas
en el venero del sol.
tu poética vuela a gran altura.

Y ese cierre rotundo, que a la vez lo has construído de algo tan cotidiano.

La imagen de la mariposa también me ha encantado

Un fuerte abrazo, mi estimado amigo, Óscar.

Esencia
14 de abril de 2010, 18:36

Hoy te abrazaré como si no hubiera más tiempo que tus ojos,
como si tu muerte fuera a mi vida
lo que mi vida es a tu amor,
inmortal.

No hay nada en tus escritos que te separe de ese amor... mantienes inmortal ese sentimiento con tal vitalidad que la das la vida eterna con una magnifica veneración.

Un bellísimo poema Oscar, que en ese verso que destaco realza tu romántica sensibilidad compenetrada con ese sentir.

Saludos, esencia.

Clara Schoenborn
15 de abril de 2010, 4:04

Óscar: el último verso es inmarcesible. Me ha dejado en círculos pensando en muchos significados. Ha retado a mi imaginación. Me ha encantado. Aunque claro, todo el poema es un lujo como siempre, pero esta vez me voy con lo dicho a gozarlo.Un abrazo.

Yoko-Tomoto
15 de abril de 2010, 16:16

He sonreído desde un comienzo al hermoso título, el comienzo de todo, el origen de vuestra poesía, vuestro amor. El latín le sienta muy bien a vuestra poesía

La segunda estrofa me ha gustando tanto, me refleja al infinito. Como una fórmula lógica que refleja el infinito, donde el amor es a la muerte como el tiempo a la vida, y que pesado en la báscula de Osiris representaría inmortalidad.

Me ha encantado el latido al unísono, sonrío, es coordinar el reloj de vida de un violín sin cuerdas que nace del silencio, así como vuestro amor del infinito.

Éste poema tuvo el merecido cierre, la imagen perenne de los labios tallados sobre la taza de café, como un beso inmaculado.

Espero no deformar al lenguaje, ya que, como ser vivo me cautiva.

Con aprecio y admiración
vuestra Alejandra

Fausto
15 de abril de 2010, 22:31

Aquí encuentro yo lo que escribo en mis versos: "y ahora tú y yo latimos al unísono, como un violín sin cuerdas,
como una vieja canción"
Y me gusta mucho.

La segunda estrofa es una de mis favoritas, despierta un sabor sin fin con ésa otra persona.

Saludos, Óscar.

Marisol
16 de abril de 2010, 4:04

Qué te digo Óscar, es perfecto, pero es que no sé cómo haces para tener acierto tras acierto.
La segunda estrofa me ha dejado sin palabras:
'Hoy te abrazaré como si no hubiera más tiempo que tus ojos,
como si tu muerte fuera a mi vida
lo que mi vida es a tu amor,
inmortal.'
Y no sé qué sentir al respecto, porque tu poesía es hermosa, me cuesta saber que estoy disfrutando la transcripción de tu tristeza, pero no puedo otra cosa más que gozar la belleza de tus versos, y admirarte.
El 'violín sin cuerdas' y el último verso, también son preciosos, aunque es imposible separarlos del poema, donde cada palabra parece cantar al unísono con el resto, inseparable de las demás.
Un abrazo infinito.

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