Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

domingo, 18 de abril de 2010

Las palabras que robé al tiempo


Esta casa está sorda de pisadas,
ahíta de silencios
–el bastardo silencio de las sábanas que perdieron su calor–,
y hasta la luz parece haberse escondido debajo de la cama.

La oruga del pasado devora el árbol caducifolio de mis días
mientras se me pudren los veranos en la necrosis del sueño.

Hay una salamandra en tu boca de fuego
que hace hoguera de las palabras que robé al tiempo
antes de su fundación.

He golpeado a la noche en la cara
y ahora me mira con ese temblor de párpado hinchado
que apenas disimula su rencor.

La luna es el vientre de alquiler en el que los poetas malditos
inseminan sus versos etílicos, enfermos de amor.

¿Hasta cuándo podré alimentar a las palomas con el famélico pan de los muertos?
No hay migajas para la resignación.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

8 comentarios:

Cita
19 de abril de 2010, 8:37

Créeme cuando te digo que a veces me muero de pena al leerte... pero es pena provocada por la belleza de tus versos

Besos

Cita

La chica de cristal
19 de abril de 2010, 13:06

Me acabas de dar una idea sobre el título que le puedo poner a la siguiente poesía que pienso escribir y cuyo título perfectamente podría ser "Las palabras que nunca robé de tus labios".

Un besito y cuídate mucho.

Isabel
19 de abril de 2010, 17:29

Nunca se deja de amar a quien se ha amado y la muerte te lo ha arrebatado, siempre quedará ese amor eterno, pero sí, uno se resigna a vivir sin sus costumbres, porque no se puede, por doloroso, y no creo que haya cuerpo que lo aguante, vivir sin resignarse a esa pérdida.

La primera estrofa es demoledora, todo el poemaes un desazón de cuerpo y alma.

Un abrazo, Óscar

Esencia
19 de abril de 2010, 19:29

La luna es el vientre de alquiler en el que los poetas malditos
inseminan sus versos etílicos, enfermos de amor.

Maldita sea como escribes Oscar..que bárbaro...

Resignarse es suicidarse todos lo sabemos, pero cual es el antídoto ?

Quizá... la poesía.

Muy grato leerte, sueltas algunos versos verdaderamente admirables.

Saludos, esencia.

Clara Schoenborn
19 de abril de 2010, 19:57

He estado leyendo verso por verso este poema y todos y cada uno de ellos me embrujan.Son pequeñas joyas. Entiendo muy bien el que uno jamás se resigne a una pérdida, aún si el ser amado no ha sido necesariamente arrebatado por la muerte. Se aprende a vivir, no obstante, con las heridas a cuestas y, por cierto, se van coleccionando varias a medida que la vida transcurre.Un abrazo triple, que los abrazos son analgésicos.

Fausto
22 de abril de 2010, 16:34

Se aprende de la poesía de las personas que se dedican a ella. La imaginación vuela entre éstos escritos y se aparca en nuestra mente, un instante para acaecer bellos estragos.

Me han gustado estos versos:

"...las palabras que robé al tiempo
antes de su fundación."

"La luna es el vientre de alquiler en el que los poetas malditos inseminan sus versos etílicos, enfermos de amor."

Yoko-Tomoto
23 de abril de 2010, 5:00

Hay poemas vuestros que me remiten a mis propios recuerdos y con ello mi vista se nubla para haceros un comentario adecuado.

Cuando la muerte hace presencia en nuestros corazones y os arrebata a un ser amado es tan difícil reconciliarse con la vida, con la rutina... Los sueños se esfuman y la esperanza de pronto parece vana.

La poesía y su recuerdo os mantiene con vida, es vuestra inspiración. Es vuestra forma de resignación.

Con mucho aprecio
Clavel Rojo

Marisol
23 de abril de 2010, 19:18

Tienes un gran don, Óscar: la más ardiente imaginación con una excepcional agudeza de pensamiento. La frescura de tu creación artística, que, colmada de melancolía, encuentra en la belleza su piedra angular.
Tu estilo está bien definido, pero no por eso dejas de hacer progresos constantes en tu literatura.
Encuentro mucha pasión en tus versos, lo que hace que tu poesía tenga una fortaleza hercúlea.
La primera estrofa me atrapó por completo, y ya no me ha soltado hasta el final.
Entre los versos que más me han gustado, señalaría:
'–el bastardo silencio de las sábanas que perdieron su calor–,
y hasta la luz parece haberse escondido debajo de la cama.'

'He golpeado a la noche en la cara
y ahora me mira con ese temblor de párpado hinchado
que apenas disimula su rencor.'

'La luna es el vientre de alquiler en el que los poetas malditos
inseminan sus versos etílicos, enfermos de amor.'

Un gran abrazo.

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