Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

viernes, 30 de abril de 2010

El mar de tus tristezas


Me miras con el silencio cojo
de los ojos que perdieron su bastón.

Eres ventura solitaria,
descalza peregrina,
arena en la sandalia.

El alumbrado navideño no bastaría
para apaciguar esta noche despabilada de besos.
Pues dime, ¿cómo hacer membresía del beso que a dos bocas separó?

Recuerdo la alegría montaraz de tus ojos,
que a la luz del sol parecían de almíbar,
y abarquillo mi sonrisa en una lágrima
que da a morir en el mar de tus tristezas.

Quiero tocarte,
porque estás tan cerca como la lluvia que golpea la ventana.
Te toco,
pero estás tan lejos como las gotas que resbalan al otro lado del cristal,
tan distantes como las lágrimas que empañan este lado de mi rostro.
¿Qué separa la vida de la muerte,
qué te separa de mí
sino un estrecho panel de vidrio, un espejo de dos caras que no se ven?

¡Oh, artera muerte!
¡Oh, tiempo carcelario!
El fámulo silencio es cómplice de tus iniquidades;
y el recuerdo, tu sicario.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

6 comentarios:

Isabel
30 de abril de 2010, 17:13

Nunca he imaginado a los ojos cojear y apoyarse en un bastón, pero en tu poesía todo es posible, porque le das vida a lo vivo y a lo inanimado, escribes a la muerte, a la tristeza, a la soledad, pero tú estás lleno de vida y de poesía, eres fuente inagotable.

Me ha encantado el verso que apacigua la noche despabilda de besos, tus descripciones siempre precisas y lúcidas, transparentes para quien te lee vea a traves de tu poesía vuestro amor.

Inevitablemente al leer el título, leo el a-mar de tus tristezas. un fuerte abrazo, Óscar

Blue
30 de abril de 2010, 22:50

me gusta la luz que emite tu faro..aunque a veces pirda el brillo en su propio horizonte.
besos
Blue

Lisset Vázquez Meizoso
1 de mayo de 2010, 4:33

Nadie como tú para describir la tristeza de dos separados por la vida... nadie como tú para hacernos ver que también los recuerdos, nos encarcelan a veces de alguna forma...incluso queriendo nosotros vivir en la cárcel de ese amor prohibido por la muerte. Un abrazo.

Clara Schoenborn
2 de mayo de 2010, 15:59

Siempre que te leo, me es inevitable regresar a las despedidas de mi vida, me acuerdo de mi padre, tan amado, de mi madre o de aquella amiga con quien compartí tantos momentos. Y pienso también qué bello es el recuerdo en nuestras existencias, como viven esos seres amados con nosotros, en otra dimensión es cierto, pero sin dejar jamás su presencia en nuestros días. POr otro lado, cuando se pierde un amor, sobre todo si es el clímax de una relación, es algo demasiado trágico, y a la vez maravilloso, porque se queda siempre en estado de perfección, en el sitio preferencial de un recuerdo, aunque ese mismo ideal se convierta luego en un imposible de repetir. Bueno,mi apreciado Óscar, que hoy me dio por filosofar ante tu bello poema. Un abrazo con afecto.

Yoko-Tomoto
2 de mayo de 2010, 20:11

Éste poema lo convierto en uno de mis predilectos, y vos sabe que toda vuestra poesía me gusta y atrae de manera especial.

Lo he leído varias veces y deleito con el significado del mismo. Desde una mirada coja que ya refleja laceración hasta la impotencia de sentiros tan cerca en lejanía.

Escribirle a vuestra dama, es mantener comunión con ella, es tocarla y a su vez reconocer que es imposible hacerlo, no en forma física.

En ello radica la iniquidad de la muerte que se desplaza en el tiempo a su antojo, impartiendo sentencias de manera incomprensible para vosotros. Es por lo anterior, que comprendo vuestra frustración al interrogarle, al saber sus motivos de un beso que separó a dos bocas, a dos amantes por aquellos labios sabor a muerte.

Sin embargo es el recuerdo el mayor verdugo, porque el mismo acerca tanto que puede respirarle y a su vez distancia hasta casi borrarle.

Es hermoso, perfecto. Y sabe, no suelo considerar a la perfección, es un término que no gusta mucho a mi, pero en este poema es ineludible.

Con mucha admiración, aprecio y respeto
Vuestra Alejandra

Marisol
11 de mayo de 2010, 7:37

No dejan de sorprenderme tus imágenes, infinitamente tristes, y mentiría si dijera que no tengo el corazón estrujado, pero tu dolor lo transmites con tanta belleza, que es imposible no quedar cautiva de tus versos.
Destaco:
'abarquillo mi sonrisa en una lágrima
que da a morir en el mar de tus tristezas'

Luego la imagen del vidrio que te separa de la gota, la impotencia que describe, simplemente me deja sin palabras:
'Quiero tocarte,
porque estás tan cerca como la lluvia que golpea la ventana.
Te toco,
pero estás tan lejos como las gotas que resbalan al otro lado del cristal'

Mi admiración.

Publicar un comentario