Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

sábado, 24 de abril de 2010

El caudal relicto de tus versos


He ungido tu nombre con el barniz de la memoria
para que siempre luzca en esplendor.

Ábreme las venas y verás
el caudal relicto de tus versos,
tu numen inmarcesible
–mi eterna fuente de inspiración–,
la flama perenne de tu amor.

Hoy te lloraré con la impía certeza
de no volver a encontrarme con el solaz de tus ojos
en la turbulencia de la vida,
pero mañana me limpiaré de lágrimas las mejillas
para inventarte en mis versos.

Mi patrimonio es tu alma;
mi herencia es tu poesía.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

6 comentarios:

Cita
24 de abril de 2010, 17:14

Y no se te acaban los recursos eh? bendita tu musa... es increible...

Cita

Marisol
24 de abril de 2010, 18:44

Dos impulsos se conjugan en este poema, la soberana tristeza de la ausencia que invade tu corazón, y el deseo de inmortalizar tu amor en la poesía.
La unicidad del poema, hace que sea difícil destacar algún verso sobre otro, pero haré un intento:


'Ábreme las venas y verás
el caudal relicto de tus versos,
tu numen inmarcesible'

'Hoy te lloraré con la impía certeza
de no volver a encontrarme con el solaz tus ojos
en la turbulencia de la vida'

'Mi patrimonio es tu alma;
mi herencia es tu poesía.'

Tampoco se me ha pasado :'–mi eterna fuente de inspiración–, en alunción, supongo a 'The Fountain'.

Corto pero de gran contenido.
Un abrazote.

Fausto
25 de abril de 2010, 20:13

Me ha gustado mucho las imágenes con que comienzas hasta que terminas. Se siente lo profundo en el momento en que se expresa:
"Ábreme las venas y verás..."

Saludos, Óscar.

Clara Schoenborn
26 de abril de 2010, 3:48

Me has abierto una puerta en el entendimiento con este poema Óscar. Pienso en cómo el proceso de la escritura, al ser un proceso "creativo" nos permite revivir al mismo tiempo todo aquello que está circunstancialmente desaparecido de nuestras vidas, mas no así de la memoria y de esa magia de restauración.Me ha seducido este párrafo:
"Hoy te lloraré con la impía certeza
de no volver a encontrarme con el solaz de tus ojos
en la turbulencia de la vida,
pero mañana me limpiaré de lágrimas las mejillas
para inventarte en mis versos."

Es triste pero dulce a la vez y revelador en ese sentido de que hablo.
Abrazos.

Isabel
26 de abril de 2010, 16:04

Un patrimonio de incalculable valor, Tú ya eres poseedor de ese legado, mi querido amigo, a la vista está tu blog, por doquier Sara está y te llena de poesía.

Un abrazo, Óscar

Yoko-Tomoto
27 de abril de 2010, 6:44

Sonrío, qué hermosa herencia... el amor eterno. Me ha gustado mucho este poema por lo que refleja en él.

Las raíces de ese árbol de la vida han llegado a vuestras venas, es el mismo vuestra médula ósea donde ella renace dándole vida a vuestra inspiración, colmando de versos al papel. En verdad que es bello.

Ser amado así le resta importancia a la muerte, la vuelve vana e infructuosa.

Hermoso
Vuestra Alejandra

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