Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Bóreas


Soplaba un viento alípede
por los campos yermos de la memoria;
alígero el corazón,
saltó como un resorte
cuando emergiste de las aguas;
y en el lago temblaban las estrellas.

Un estremecimiento se alzó de la bruma
como el árbol de la tierra;
el lobo se prosternó ante la luna
con la genuflexión de los últimos girasoles;
y en el lago temblaban las estrellas.

Avancé hacia las aguas y me sumergí en el fuego de los astros.
Un nuevo dios, más grande, nació de mi voz ahogada.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

10 comentarios:

Liz Flores
5 de septiembre de 2010, 18:23

Comulga perfecto tu poesía con las obras de Waterhouse, ambas son hermosas. A este poema, pese a tener una honda melancolía, lo supera la belleza a raudales. Hay muchos versos que me gustaron mucho, como ese titilar de estrellas en el lago y la sumersión en el fuego de los astros. Sin embargo, me quedo con la segunda estrofa como favorita.

Un gran abrazo, Óscar.

Yoko-Tomoto
5 de septiembre de 2010, 20:24

El viento, tan singular, vulnerable y a su vez con la fortaleza para erizar a las estrellas.

Me gusta vuestro poema, no lo considero melancólico, lo vislumbro pleno de misticismo, con un toque de divinidad ante un sentimiento abrasante causa de la emergencia de vuestra dama por sobre las aguas.

Así como Afrodita de la espuma de mar acicalada por el viento.

Con un gran abrazo apreciado amigo
Vuestra Alejandra

Ío
6 de septiembre de 2010, 0:42



Me permito sólo silencio.
Un beso, Óscar

Ío

NV BALLESTEROS
6 de septiembre de 2010, 1:13

Te dejo un abrazo...Mis lágrimas bailan en mis ojos, lo siento muy ligado al de Te oí cantar, tienen el mismi sentimiento.

Que tengas una bonita semana

Besos

Patricia 333
6 de septiembre de 2010, 17:31

Un nuevo dios, más grande, nació de mi voz ahogada.

Un beso querido Oscar
Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

lemaki
6 de septiembre de 2010, 23:39

Un viento con alas en los pies aligera la memoria, como una espiral, motivando al alma para seguir pensando en ella aunque sea arrodillándose...

saludos.

Mayte_DALIANEGRA
8 de septiembre de 2010, 1:00

Hola, Óscar, bellísimo el poema con el que deleitas nuestros sentidos, bellísimo, culto y sobre todo, misterioso. Y ese Bóreas que va conduciendo tus versos me trae a la memoria la Torre de los Vientos, que pude ver el invierno pasado en Atenas y donde un precioso friso retrata los ocho vientos que formaban parte también de la mitología griega y quizás el más importante de ellos fuese Bóreas, el frío viento del norte, aun cuando el señor de todos ellos fuese Eolo. Siempre me han fascinado los vientos, por eso también suelo mencionarlos en mis humildes poemas, en uno de ellos, "Sirena Silente", (que, casualmente ilustro también con una pintura de Waterhouse),Céfiro (o Zéfiro) es el elegido, a quien también mento, junto con Eolo, en otro breve poema que tengo inédito aún y que precisamente dedico a los modernos aerogeneradores. Hermosos tus versos, dedicados siempre a tu Sara, con esa magia que te caracteriza, y hermosa la pintura de Bóreas que has elegido de mi adorado John William Waterhouse, de quien me proclamo fan absoluta. Un beso, Óscar, lo dejo a merced de ese Bóreas para que te lo haga llegar.

Marisol
8 de septiembre de 2010, 2:29

Coincido con Yoko en que este poema tiene mucho de espiritual y místico. Podría decirse que has escrito un micro mito. El lirismo es elevado y la imaginación se eleva con él, sobre todo la segunda estrofa.
Mi admiración.

Lisset Vázquez Meizoso
9 de septiembre de 2010, 10:08

Leo los maravillosos comentarios de otras personas y me siento inculta...totalmente ignorante al intentar describir tus dones, tu estilo, el significado oculto que cada uno encuentra detrás de tus bellas palabras y yo, que solamente consigo ver, en cada uno de tus poemas...amor... El tuyo, grande y desmedido. Besos.

Blue
10 de septiembre de 2010, 1:25

Reflejos dulces, en noche oscura,

un abrazo Oscar

Blue

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