Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Paisaje nocturno anamórfico No.1


La noche está erizada de funámbulos. El camino a casa es un tránsito de odres y mechas de neón. Paseo por la tensa cuerda de cáñamo sin mirar atrás. Avisto paisajes de herrumbre, persianas pintadas de graffiti y dibujos anamórficos. Me llega la voz amortiguada de los gatos. Vagabundos de estrellas. Hay un celaje lisérgico y me caen gotas de lluvia ácida en la lengua. Llueve silencio sobre mi lengua. Me instila nostalgia de ti. La luna riela con un resplandor difuso, como aquel beso en fotomatón. Siempre habrá un túnel de sombras para nuestra madeja. Un bosque de farolas horada la niebla con estrías de lluvia y luz. La ciudad se prostituye al rumor candente de la noche. Sus arterias estallan ebrias de coches y las calles aúllan trapisondas. En la avenida, los chopos ondean las caderas por instinto y las flores estornudan serpentinas de colores. Así la noche es menos noche; y la oscuridad, acaso menos proterva. El otoño se asienta en los bancos dándole la espalda al estío. La lujuria se ovilla en una cajetilla de tabaco. Busco tu voz en los soportales de la memoria. Te pronuncio y la ciudad duerme en mis labios. Sara. Siempre Sara. A contraluz veo el dorso de tu mano recortarse contra el horizonte. Parece una corneja o un pájaro tuerto. El pincel seco del cierzo inflama el aire de mariposas y nubes de clorofila. Llevo vuelto el cuello de mi camisa a un blanco cenicienta. Mientras vacío los bolsillos de piedras, la soledad afloja el nudo de la corbata. Los niños siempre cavan hoyos donde enterrar sus ilusiones. Ya puedes abrir los ojos. Estamos en casa.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

9 comentarios:

Ío
10 de septiembre de 2010, 18:01

Que tristeza, que tristeza tan honda, tan penetrante, que parecieran tus palabras sobrevenirse en sombras sobre la mía y achicarla hasta reducirla a cenizas mientras ella, Sara, abre los ojos y te pronuncia.

Óscar, un beso

Ío

Liz Flores
11 de septiembre de 2010, 3:31

Fascinante recorrido silencioso por ese paisaje. Recliné mi cabeza en el cristal de tu sentimiento y tus letras al final del texto se han visto como la imagen que lo ilustra. Me han gustado varias frases:

"Llueve silencio sobre mi lengua. Me instila nostalgia de ti"
"la niebla con estrías de lluvia y luz"
"las flores estornudan serpentinas de colores"
"Busco tu voz en los soportales de la memoria. Te pronuncio y la ciudad duerme en mis labios"
"A contraluz veo el dorso de tu mano recortase en el horizonte"

Luego ese tirón de hombros del cierre que hace volver a la realidad, es tan fío como esa banca nocturna que asila al otoño.

Muy bello.
Un saludo, Óscar,

Mayte_DALIANEGRA
11 de septiembre de 2010, 4:31

Hola, Óscar, tu prosa poética es fluida y aun así, muy profunda, quizás demasiado, tal vez se torne, incluso, lóbrega, en esos callejones de la memoria donde habita la desesperación causada por el trágico destino. No sabes cuánto imagino la dureza de una vida sin la compañía del ser amado, no sabes cuánto dolor me causa siquiera imaginarlo...la vida es cruel, cualquiera que aventure lo contrario se condena a su propia mentira, la vida es cruel, aunque sea fascinante vivirla...Y, cambiando a un tema más prosaico, que nos saque de esta situación dolorosa, te respondí a tu valioso comentario en mi blog y también te diré que, por más que busqué, no encontré tu email en mi correo, quizás no llegó o quizás no logro verlo entre tanta maraña de emails de los 5 blogs que tengo. Si te apetece, y lo tienes copiado en la bandeja de "elementos enviados", puedes re-enviármelo y estaré al tanto para responderte. Un beso y mis mejores deseos para el fin de semana, querido amigo.

Clara Schoenborn
11 de septiembre de 2010, 16:39

Un poema oscuro, como oscura es la tristeza, sin que ello demerite en ningun momento la belleza en la composición siempre pletórica de imágenes elaboradas y exquisitas. Un abrazo.

NV BALLESTEROS
11 de septiembre de 2010, 22:04

Entre las letras de la tarde que pintan una acuarela con el color de la tristeza, palpita mi corazón con la ausencia de la luz de tu faro...Te dejo un abrazo

Marisol
12 de septiembre de 2010, 2:30

No hay dudas sobre la pericia de tu pluma, Óscar, no hay frase desperdiciada, cada una imprime una imagen que deslumbra, y van una tras otra. Te he leído tantas dedicatorias a Sara, y a pesar de todo, cada vez que pronuncias -escribes- su nombre, duele, y diría que duele cada vez un poco más.
Tus exigencias con el lenguaje, hacen probablemente que la calidad de tus poemas sea mayor aún.
Me quedo alucinada con este paisaje.
Un gran abrazo.

Blue
13 de septiembre de 2010, 22:33

las imágenes de tus versos, se prenden de la nostalgia, no desperdicias versos, para dejar caer lluvia de emociones en cada uno de dellos.

un abrazo Oscar y linda semana!

Blue

Patricia 333
14 de septiembre de 2010, 0:51

Mientras vacío los bolsillos de piedras, la soledad afloja el nudo de la corbata

La Soledad ... La conozco tan bien ... No la quiero soy de esas personas que le ha pedido a la soledad que la visite de vez en vez no puedo convivir con ella
Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

Lisset Vázquez Meizoso
14 de septiembre de 2010, 16:31

Por muy oscuro que sea el recorrido de tus versos, me llegó la luz, cuando dijiste...Estamos en casa. De alguna forma, allí tienes una soledad compartida con su recuerdo que en las calles se torna insoportable. Besos con olor a azahar.

Publicar un comentario