Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El cáliz de sus manos


Era tan triste que la escarcha le teñía las cejas,
la nieve se arremolinaba en sus cabellos
–como un enjambre de copos aventados por el Bóreas–
y contaba sus años por inviernos;
y pese a todo,
cada primavera ofrecía al sol el cáliz de sus manos,
implorando un temprano deshielo para su vencido corazón.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

5 comentarios:

ángel de cristal
23 de diciembre de 2009, 12:12

Que el cáliz de su mano no sea solamente ofrecido cada primavera y que nunca tiña nada de tristeza.

¡¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!!!!

Clara Schoenborn
24 de diciembre de 2009, 2:32

Navidad:
Noble sueño atrapado en abrazos,
donde tú tienes un sitio
para su vida en la mía.
Gracias por estar presente
en mi fiesta de letras este año.
Ya sé que tu Navidad va teñida de tristeza, pero brindaré de todas formas por la sanación de tu herida. Un abrazo fuerte.

Liz Flores
24 de diciembre de 2009, 4:43

Imágenes frías y dolorosas, pero no faltas de belleza, figuran en tu poema.

"y contaba sus años por inviernos" qué triste me pareció este verso, me supo a soledad también.

Como todo en la vida, por mucho que sea el dolor padecido, siempre nos refugiamos en la esperanza y vos lo matizas muy bien en tu emotivo cierre:

"cada primavera ofrecía al sol el cáliz de sus manos, implorando un deshielo para su vencido corazón." ¿A dónde fueramos sin esperanza?

Un fuerte abrazo Óscar.

Isabel Moncayo Moreno
26 de diciembre de 2009, 15:51

Pues a mí no me parece fría, la tristeza digo, y menos sus manos, más bien todo lo contrario, cuando escribes desde y con tanta ternura me encanta, aunque se me ponga un nudo en la garganta.

Me estoy dando un lote de tus poemas, ya que he estado desconectada en estos días...

Marisol
27 de diciembre de 2009, 5:15

Un breve precioso, Óscar, lleno de esa 'eterna tristeza' que no te deja un momento.
Contar los años por inviernos, tiene que doler mucho, como para implorar un temprano deshielo, aunque, dudo que su corazón lo necesitase, ardía de amor, quizás sentía demasiado y eso fue lo que lo desgastó.
Un gran abrazo.

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