Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Pesadilla antes de Navidad


Año tras año, al llegar estas fechas, se repite el mismo ritual:
las luces navideñas –de bajo consumo, que corren tiempos de crisis y no estamos para dispendios en electricidad–,
el frío y la nieve,
las castañas asadas –que calientan las manos como brasas–,
los petardos –en sus tres primeras acepciones–,
el turrón Antiú Xixona y El Lobo –qué gran turrón–,
los mazapanes y los polvorones, que se hacen una bola en la garganta –ahora ríe, y con la boca llena di: “Pamplona”–,
el anuncio de la Lotería –ya sin el carismático calvo–,
el de Freixenet y sus burbujas,
el sorteo del Gordo –con los niños de San Ildefonso y su galería de personajes estrambóticos, Doña Manolita y La Bruixa d'Or–,
y el del Niño –para los que tienen más pedradas que pedreas–,
el show de Cruz y Raya –¿o eran Martes y Trece?–,
el marisco en la mesa –¿a cuánto está el kilo de percebes?–,
las cenas pantagruélicas,
el muñeco de Santa Claus escalando por una ventana con el saco cargado de regalos,
los regalos y juguetes,
el barco pirata de Playmobil,
los villancicos y la zambomba,
los árboles con sus adornos,
las muñecas de Famosa y el portal de Belén,
el Belén,
los Reyes Magos –que lo dejan todo para el último día, los muy puñeteros, y por eso los niños cada vez más se van con la competencia: Olentzero y Papá Noel–,
la ilusión de los niños, que no duermen pensando en los regalos –lo único realmente sincero y espontáneo–,
las promesas de Año Nuevo –promesas que no valen nada–,
la alegría fingida y la máscara de hipocresía que nos (im)ponemos –una de tantas tradiciones sin sentido– para hacer de estos días un remanso de paz, aunque nos odiemos a muerte,
y el alcohol, para regar bien el gaznate –eso que no falte–.

Todos los años es lo mismo,
Navidad tras Navidad,
y sin embargo,
estas Navidades falta algo, algo que no debería faltar:
faltas tú, Sara.

¿Cómo se orientarán los Reyes Magos si les falta su estrella fugaz?
¿Cómo habrá calor en los corazones si ya no arde el fuego en el hogar?

De ahora en adelante ya no habrá más Nochebuenas,
sólo malas noches.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

5 comentarios:

Liz Flores
24 de diciembre de 2009, 17:38

"De ahora en adelante ya no habrá más Nochebuenas, sólo malas noches."

Es lo que la tristeza nos obliga decir ante la ausencia del ser que amamos. Pero tenés una estrella que alumbra tu camino, mirá que no todos tienen -aún- una estrella propia, somos dichosos pues en el cielo tenemos un astro que brilla únicamente por nosotros y es nuestro amor el que hará eterno su destello.

Son estas fechas precisamente en las que están más próximos a nosotros, así como la estrella de Belén, le ves todo el tiempo y la sientes en ti.

Tu poema fue un sube y baja de emociones, tus letras me exaltaron de gozo al inicio y al final punzó la herida.

Sara te abraza con cada destello de luz que te propina, pero eso lo sabes muy bien.

Un abrazo, estimado Óscar

Liz Flores
24 de diciembre de 2009, 17:47

Por cierto, películas de Jack Skellington, que aquí las conozco como "El extraño mundo de Jack" me gustan mucho y se han convertido en clásicos para ver con mis sobrinos. Y el turrón humm, que sin duda el español es el más rico de todos, son algunos de mis íconos navideños.

Montxu
24 de diciembre de 2009, 19:28

Hace 15 días el calvo vino a deusto, no es broma grabando un anuncio que saldrá save Dios cuando...

En relación a tu amada, tristes días. Permiteme no comentar nada más....

Agur un fuerte abrazo amigo mio.


PD. ¿Cómo se orientarán los Reyes Magos si les falta su estrella fugaz?. Ella los dirigirá..Ella y todos y todas aquellas amadas no conocidas/os.

Isabel
26 de diciembre de 2009, 15:43

Somos en estos días hipócritas, deseamos y deseamos buenos deseos, nos juntamos, los que pueden, con familiares que no ves en todo el año,consumimos y despilfarramos, es el espíritu navideño, has dado una buena sacudida con tu reclamo lleno de sarcasmo e ironía.Y luego como dice Liz, me has dejado con un nudo en la garganta, no importa cuántos ni qué, ni quiénes, las personas que amamos y nos faltan son insustituibles, creo que hay demasiadas estrellas alumbrando en el cielo tempranamente. No creo en la navidad y lo único que deseo es que pase este mes lo antes posible.

Un abrazo grande.

Marisol
27 de diciembre de 2009, 5:00

Uno puede perdonar que falten adornos, o el árbol o los dulces, pero es la ausencia de las personas la que no se perdona en estas fechas:
"y sin embargo,
estas Navidades falta algo, algo que no debería faltar:
faltas tú, Sara."
Puede estar todo, pero sin esas personas, no hay nada, la Navidad cambia su esencia.
Y sí, yo también me uno a tu reclamo...

Abrazos

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