Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

lunes, 21 de diciembre de 2009

El lamento de Dido



When I am laid, am laid in earth, may my wrongs create
no trouble, no trouble in thy breast;
remember me, but ah! forget my fate,
remember me, remember me, but ah! forget my fate.

Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen cuitas a tu pecho;
recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino;
recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino.
'El lamento de Dido', aria de la ópera de Henry Purcell 'Dido & Eneas' (libreto de Nahum Tate)



En Cartago
ya no hay sol que bendiga los campos de trigo con sus fértiles espigas,
ya no hay astro que nos mire tras la cúpula dorada con flamígera sonrisa,
ya no hay luz que alborote sus rizos hialinos en el sitial del ombligo,
ya no hay alondra que canturree alegres melodías a las (n)ínfulas del río,
ya no hay estrellas que titilen de frío en la lechosa oscuridad del desierto,
ya no hay algas que laman la orilla de la playa con el reflujo de la olas,
ya no hay musgo que crezca en los acantilados y verdee las rocas,
ya no hay hiedra que trepe rumorosa por los muslos níveos y candentes,
ni lágrimas de felicidad en la princesa de Tiro,
pero hay un sollozo ahogado y tremebundo que brota incontenible de las entrañas de la tierra
y que convierte en ámbar la resina de los árboles,
un lamento prolongado que esculpe en mármol el busto ensangrentado de Dido.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.


4 comentarios:

Liz Flores
21 de diciembre de 2009, 17:05

Tu poema, la estrofa de la ópera y el fragmento en video de ésta se amalgaman a la perfección, un bello lamento hecho romanza que estremece leer con esa música de fondo, que por cierto es preciosa.

Hermoso Óscar, como todo lo que escribis.
Te abrazo, querido poeta.

Yoko-Tomoto
22 de diciembre de 2009, 17:20

Sonrío, qué hermoso. Es de las obras inglesas una de las más destacables. Vos al igual que Purcell logra darle ese sentido de ausencia, abandono, nostalgia y decepción.

Cuando el amor parte resulta que el entorno pierde color, brillo. Dejando de ser relevante, así como Dido en desesperación se entrega a la muerte.

Me ha encantado
Alejandra

Marisol
23 de diciembre de 2009, 5:17

Hermosa aria acompaña hoy tu poema, y de una penetrante tristeza con la que hace perfecta conjunción.
El homenaje a Sara tampoco podía estar ausente:
"ya no hay algas que laman la orilla de la playa con el reflujo de la olas,
ya no hay musgo que crezca en los acantilados y verdee las rocas,
ya no hay hiedra que trepe rumorosa por los muslos níveos y candentes"

Y es que es imposible separar tu poesía de la suya.
El sentimiento de pesar, se advierte más doloroso con la anáfora que utilizas.
En fin, siempre es un placer visitarte. Un gran abrazo.

Isabel
26 de diciembre de 2009, 16:05

La introducción del Lamento de Dido de Purcell y la imagen de la muerte de Dido de Reynolds no son baladí, como tampoco las imágenes con las que engalanas todo el poema en un ensalzamiento continuo a tu querida Sara, a su poesía, a esa fusión que eres capaz de hacer con tanto sentimiento, que, al fin y al cabo eso es lo que es la poesía, el sentimiento hablado y engalanado como expresión.

Otro abrazo Óscar

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