Blog poesía La luz de tu Faro

En memoria de Sara Álvarez, con Amor, devoción y ternura infinitas. Absorbí tu esencia, y ahora vives en mi poesía. Te devuelvo la vida con mis versos.

miércoles, 13 de enero de 2010

Eternamente joven


Las personas que sólo pueden ser gráciles y ornamentales –las que sólo pueden darle al mundo flores– tendrían que morir jóvenes, sin que nadie las viera nunca arrugadas y canosas. No es que la belleza merezca algo menos que la inmortalidad, no: los bellos deberían vivir por siempre.
'Retoños y voces de pájaros', Nathaniel Hawthorne



Cuando una falda blanca cubra mis laderas y la nieve opaque el brillo de las flores,
tú harás florecer mi jardín con el verdor del musgo y el rumor de la hiedra,
y retoñarás la tierra adormecida de nuevos brotes,
mi siempre fértil primavera.

No habrá hojas mustias en tus ramas
ni escarcha en los pétalos de tus párpados,
si acaso una trémula gota de rocío
que libaré en el rubor del alba.

El invierno perfumará de jazmín tus mejillas sonrosadas
sin que la lividez se pose en la copa más alta.

Los rayos de sol bailarán en el follaje de tus pestañas
trazando en el aire jeribeques de colores,
y los pájaros harán su nidos en tu regazo,
engalanando tus oídos con sus trinos
y sus sones.

Yo envejeceré
como el sauce que contempla su lenta decadencia en las aguas cristalinas del río al que los años le abocan,
pero tú serás eternamente joven en mi recuerdo,
como esa flor perenne que acuno en la égida de mis manos
protegiéndola de la ventisca del olvido.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.

5 comentarios:

Cita
13 de enero de 2010, 13:26

Cuidas cada verso como algo divino...

No sabes cuanto te admiro a ti y cuanto admiro tu labor en este blog.

Mil besos Óscar

Cita

Isabel
13 de enero de 2010, 18:52

Eternamaente amor, éste es uno de esos poemas de los que no soy capaz a salir, entre más veces lo leo, más me gusta, es uno de esos poemas en los que no se puede destacar un verso sin desmerecer otro, todos son hermosos, aún así, voy a arriesgare a destacar la siguiente estrofa:

Los rayos de sol bailarán en el follaje de tus pestañas
trazando en el aire jeribeques de colores,
y los pájaros harán su nidos en tu regazo,
engalanando tus oídos con sus trinos
y sus sones.


Es precioso mi estimado amigo, me has recordado a Nicolás Guillén por amarla como siempre, como nunca, en "Un poema de amor",

Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aún seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...
Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella.

Un abrazo, Óscar

Liz Flores
14 de enero de 2010, 5:24

Hermoso poema, la ternura y el amor hacen buena fusiòn con la melancolìa en cada verso, que como dice Cita, cuidas a detalle.

Me ha gustado la delicadez de la primer estrofa, el musgo y la hiedra rumosora son lindos ìconos de tu eterno amor. Tambièn me gustò la estrofa que destacò Isabel, asì como el bello cierre. La imagen es preciosa.

Abrazos, amigo querido.

Yoko-Tomoto
14 de enero de 2010, 6:40

Apreciado Óscar

He leído y sigo leyendo vuestro poema. Mi corazón tiembla ante cada palabra. Son en las metáforas que encuentro el delicado resplendor de vuestra pluma, delicada y triste.

Es el amor que se mantiene en vos, si es necesario echará raíces cual Flor del cerezo en espera de ella, vuestra joven dama. Ella, quien vivirá cual imagen amorosa en vuestra memoria que eterniza sobre poesía.

"Envejecer es del sabio la huella que os hace inmortales"

Con mucho aprecio
Alejandra

Marisol
16 de enero de 2010, 19:01

Tu poesía tiene una característica y es que puede ser mortalmente romántica, hablas de un amor inacabable, que va más allá de la comprensión humana o mundana, en imágenes que terminan por aclarar lo incomprensible, como ése árbol que se mira envejecer en el reflejo del agua.
También con frases como:
"los pétalos de tus párpados"
"El invierno perfumará de jazmín tus mejillas sonrosadas"

Y así podría continuar.
Te leo y me dan ganas de leerte otra vez.
Mi admiración, Óscar.

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